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Homenaje a Andreu Nin en el Parlamento de Catalunya: Anticomunismo de izquierdas disfrazado de memoria histórica y revolución

José Guillén

En un acto institucional celebrado en el Parlamento de Cataluña y moderado por su Presidenta, la dirigente de CiU Núria de Gispert, han rendido homenaje al dirigente del POUM Andreu NIn, en el 76 aniversario de su misteriosa desaparición cuando estaba siendo trasladado, para ser juzgado por los sucesos de Mayo del 37.

A dicho acto han asistido los máximos dirigentes de EUiA, PCC y PSUC-viu junto con ICV, PSC, ERC, CC.OO., UGT, CGT y una variada representación de pequeños grupos de la izquierda trotskista y anticomunista. En el homenaje han resonado los ecos del anticomunismo de la guerra fría cuando ya se utilizó exhaustivamente la figura de Andreu Nin y a su partido, el POUM, para desacreditar al PCE, al PSUC y a la Unión Soviética.

Curiosamente, a pesar de que el POUM y Andreu Nin han pasado a la historia como los “verdaderos revolucionarios”, puros e intransigentes, que luchaban contra todas las tendencias y expresiones políticas de la burguesía –entre las que ellos incluían al PCE y el PSUC– el homenaje ha contado con la plena participación de la burguesía nacionalista catalana (CiU, PSC y otros) patrocinadora de graves recortes sociales y políticas salvajes neoliberales, y con el apoyo de las instituciones y la prensa del sistema.

La burguesía catalana reivindica a Nin para defender el capitalismo

En el acto, la reaccionaria convergente Núria de Gispert se deshacía en halagos hacia la figura de Andreu Nin: “un político notorio, un líder revolucionario y un ciudadano comprometido”. La pregunta se nos viene a la cabeza ¿Es que se ha vuelto la burguesía catalana “revolucionaria” o discípula del camino “marxista” de Nin? Cómo, ¿Recortando los derechos sociales y laborales a los trabajadores? ¿Extendiendo la corrupción y la privatización por las tierras catalanas?

La alta burguesía catalana mira hacia el pasado para mantener su sistema de explotación en el futuro. Necesita ocultar su historia para eludir su responsabilidad histórica en el genocidio franquista mezclando a las víctimas con los verdugos y, con este homenaje anticomunista, volver a la eterna cantinela que ambos bandos cometieron crímenes (igualando al fascismo con la defensa de la democracia). El homenaje “revolucionario” magnifica la muerte de Nin y oculta los crímenes cometidos por su facción (POUM y sectores extremistas del anarquismo) para, en realidad, denigrar y criminalizar la memoria de los antifascistas consecuentes, especialmente de los comunistas, que lucharon por la democracia popular y la república, intentando alejar, el actual descontento popular contra la crisis y el capitalismo, del marxismo y el socialismo.

Para desviar a la clase obrera y al pueblo quieren restablecer el discurso de la “reconciliación” de clases, como en la transición, regenerando su “consenso” burgués desprestigiado por la crisis, sus corrupciones y recortes salvajes, marchando todos juntos hacia una “segunda transición”, e incluso, formar un frente común con sectores de la izquierda anticomunista para iniciar el camino hacia una supuesta soberanía catalana, dictaminada desde Berlín y la Troika. Nuria de Gispert lo expresaba con sus palabras: "Una mirada responsable y serena a la tragedia de la Guerra Civil, de las víctimas y verdugos, nos ha de llevar a constatar la necesidad de reconciliarnos con la historia, viviendo un presente que hemos de mejorar con la aportación de todos en paz, para vislumbrar horizontes de libertad y de justicia". Y ya sabemos lo que significa paz, libertad y justicia para la burguesía convergente.

¿Los “herederos” del PSUC atacan su historia?

Merece destacarse en este “revival” de la guerra fría la presencia de dos organizaciones vinculadas con el PCE y herederas del PSUC histórico, el PCC y el PSUC-viu, representados por sus dos secretarios generales, Joan Josep Nuet y Alfred Clemente. Su presencia y su apoyo al homenaje comportan la ruptura del hilo conductor que unía al PCE, al PSUC y al PCC con su historia más gloriosa: la “República de Nuevo Tipo”, la alianza con la URSS, el Frente Popular, la unidad antifascista y el Ejército Popular, justo las políticas que Andreu Nin y el POUM atacaron agresivamente.

Superpuestas a las causas reales de la desaparición y muerte de Andreu Nin, ya sea en respuesta a órdenes directas de Stalin –a pesar de que los anticomunistas le atribuyen su autoría todavía no se han hallado pruebas concluyentes en ningún lugar– o de agentes dobles del NKVD soviético dirigido por Alexander Orlov –curiosamente “exiliado” a los Estados Unidos tras el suceso– que pretendía dañar la imagen de la República, de la URSS y de los comunistas españoles, o si la desaparición de Nin obedece a cualquier otra motivación diferente, encontramos un hecho fundamental: de haber triunfado el alzamiento del POUM y sectores anarquistas en mayo de 1937 en Barcelona, indiscutiblemente la suerte que habrían corrido los dirigentes del PSUC no habría sido muy diferente de la de Nin. Joan Comorera, secretario general del PSUC y Rodríguez Salas, ex dirigente del Bloc Obrer i Camperol que ingresó en el PSUC sufrieron sendos atentados antes de mayo de 1937, y otros dirigentes sindicales y políticos de este partido como Desideri Trillas, Roldán Cortada y Sesé fueron asesinados por rivales políticos situados en el anticomunismo de izquierdas.

La Izquierda dogmática reivindica a Nin

De haber ido las cosas de forma diferente, quizás hoy estaríamos preguntándonos por la desaparición del secretario general del PSUC, y Nuet y Clemente, se verían obligados a rendir homenaje a Joan Comorera en lugar de Andreu Nin. Pero el diputado de la Izquierda Plural y líder del PCC, Joan Josep Nuet, así como Alfred Clemente, han preferido eludir las circunstancias históricas de este suceso, rompiendo de esta manera con los restos de la línea histórica del PCC y del PSUC-viu. Nuet, por ejemplo, en una ardiente reivindicación de Nin afirma que su legado «ha de ser recuperado» y hay que combatir «por una parte el olvido del franquismo y la transición monárquica, y por otra de una parte de la izquierda dogmática, en la cual el partido del que soy secretario general se ha colocado en excesivas situaciones» (1). ¿Son conscientes los secretarios generales del PCC y del PSUCviu que al asumir y reivindicar las posiciones representadas por Andreu Nin y el POUM participan en la defenestración y revisión histórica burguesa de los militantes, del PSUC-PCE, que defendieron la República? ¿Cómo pueden llevar a sus organizaciones políticas hacia el lobby del anticomunismo de izquierdas? Cuando asumen las posiciones representadas por Andreu Nin y el POUM se enfrentan al todo lo que significó el PSUC: la unidad de los comunistas, la comprensión de la cuestión nacional, el Frente Popular, la defensa de la República y la política antifascista e internacionalista practicada por la Unión Soviética y la Internacional Comunista.

¿Sectarismo del PSUC?

Para conocer las circunstancias de los conflictos en la retaguardia republicana es preciso no olvidar el contexto histórico: se considera correcto culpabilizar al PSUC por ser sectario y crear un clima de confrontación agresiva contra el POUM, cuando las desavenencias políticas eran mutuas y venían de muy atrás –antes de formarse ambos partidos- y éstas se vieron agudizadas por la guerra y por la postura sectaria y maximalista que adoptó el POUM, frente a la política de unidad antifascista amplia del PSUC en su estrategia de Revolución popular, además de que el partido de Nin y sus milicias acogieron en su seno a numerosos grupos de trotskistas e izquierdistas europeos que atacaban a la República y a la URSS. Una lectura histórica mayoritaria y en algunos momentos de pensamiento único –tal y como sucedió en los mejores años de la guerra fría anticomunista-, utiliza el victimismo del POUM para silenciar el momento en el que las víctimas políticas tenían el carnet del PSUC-UGT y ni siquiera se menciona el tratamiento que el POUM daba al PSUC.

Nin contra el PCE, el PSUC, el Frente Popular, la Generalitat y la República

No se puede olvidar que Andreu Nin fue muy sincero y muy explícito, por ejemplo, cuando en diciembre de 1936 calificaba al PCE y al PSUC como «traidores y renegados del marxismo» y, en tono belicoso, calificaba a sus dirigentes como «los falsos caudillos y los burócratas del movimiento obrero [que] estarán al otro lado de la barricada» (2), se supone que no para jugar al fútbol precisamente. En marzo de 1937 Nin se preguntaba irónicamente qué diferencia había entre el PSUC y los políticos de la burguesía (3), mientras que, tras los sucesos de mayo afirmaba desafiante que «la conducta del Partido Comunista de España, y de su filial el PSUC, en Cataluña, durante las jornadas de mayo, ha venido a demostrar que dichos partidos no representan una simple tendencia reformista del movimiento obrero, sino que constituyen la vanguardia y el instrumento de la contrarrevolución burguesa (…). Los representantes del proletariado revolucionario y de los verdugos no pueden sentarse a una misma mesa» (4).

¿Es este el «legado» que Nuet y Clemente quieren recuperar de Andreu Nin?

Nuet y Clemente seguramente también pensarán que Nin tenía razón cuando el dirigente del POUM afirmaba en plena guerra civil y en un tono golpista: «exigimos y propugnamos la disolución inmediata del Parlamento de la República y del Parlamento catalán porque son formas de organización política completamente superadas, que pertenecen al pasado» (5). No se puede olvidar tampoco que durante las jornadas de mayo Julián Gorkín, número 2 del POUM, se reunió con dirigentes de la CNT –que afortunadamente le negaron su apoyo– para ir a por todas y acabar con el PSUC y el resto de fuerzas políticas y sindicales que apoyaban a la Generalitat republicana. También Franco, la Falange, Hitler y Mussolini pensaban que el parlamento de la República y el de Cataluña eran instituciones superadas que debían desaparecer, y pusieron todo su empeño en lograrlo, enviando sus hordas asesinas a arrasar las ciudades republicanas y exterminar a los defensores del régimen popular, legítimo y democrático.

Asimismo, Nuet y Clemente coincidirán con Nin que llamar a los obreros a combatir al lado de la República es un crimen contrarrevolucionario puesto que «cuando se os dice que lucháis por una república democrática, lo que se os dice es que os preparéis para participar en la futura guerra imperialista (…). Hoy se han formado ya dos grupos imperialistas. Inglaterra y Francia junto con la URSS staliniana, contra el bloque de Alemania, Italia y el Japón» (6), y además «la burocracia contrarrevolucionaria de Moscú ­–la URSS- quiere tener la seguridad absoluta de controlar la política interna de nuestro país y los derroteros de nuestra revolución» (7). Ya lo había dicho Franco: el glorioso alzamiento nacional fue necesario para salvar a España de convertirse en una dictadura comunista controlada por Moscú.

Quizás también incluyen Nuet y Clemente incluyen en el legado a recuperar de Nin sus análisis que destacan que «el Partido Comunista y el PSUC desempeñan el papel de agentes de la burguesía en el movimiento obrero, más peligrosos para la revolución que la propia burguesía, por cuanto la etiqueta marxista con que se adornan facilita su penetración en las filas proletarias» (7). Por lo tanto, la consigna del momento queda clara para cualquier revolucionario consecuente: combatir a muerte al PCE, al PSUC (¿y al PCC?) tal y como muestran las enseñanzas de Nin e incluso con mucha más energía en la actualidad, dado que hoy son organizaciones mucho más reformistas que en 1936-1937.

¿Donde está hoy Nin, en Washington o en Berlín?

Finalmente, como aplicación actual del legado sectario y dogmático de Nin, es de suponer también que Nuet y Clemente serán consecuentes con las enseñanzas del líder del POUM, que muestran que hay que combatir con igual energía a las Repúblicas populares, al fascismo y al imperialismo.¿Harán suyas la ideas de los grupos trotskistas y anticomunistas de América Latina que consideran que Hugo Chávez, Evo Morales, Daniel Ortega y Rafael Correa representan a una burguesía contrarrevolucionaria e incluso a un instrumento del imperialismo chino, burguesías –y sus aliados entre los partidos comunistas y de izquierdas- a las que se debe combatir con tanta energía como a las oligarquías dependientes del imperialismo yanqui?;y con la misma lógica de Nin, ¿Se alinearán contra el socialismo cubano afirmando que está dirigido por «la dictadura de los hermanos Castro» y que también debe ser combatido puesto que representaría a la burocracia contrarrevolucionaria de La Habana que está preparando la restauración capitalista? Seguramente los militantes, del PCC y del PSUC viu, estarán ansiosos por conocer cómo sus organizaciones deben aplicar a partir de ahora en política internacional el legado de Andreu Nin.

¿Y Trillas, Cortada, Sesé o Comorera?

Es curioso contemplar a estos dirigentes, deslumbrados al descubrir a Andreu Nin, cuando critican gratuitamente a esa «izquierda dogmática» que defiende el legado de la República, del Frente Popular, del PCE y del PSUC históricos, antifascistas y revolucionarios, es decir, la política de unidad amplia para vencer al fascismo y transformar la sociedad. Jamás han participado en homenajes a militantes del PSUC como Desideri Trillas, Roldán Cortada y Sesé. Al mismo tiempo, siguen manteniendo en el olvido y el silencio –e incluso a veces aceptan la montaña de calumnias inventadas por Carrillo­- a Joan Comorera, fundador del PSUC y secretario general de un partido que consiguió unir a todas las fuerzas patrióticas, republicanas y de izquierdas para prolongar la resistencia antifascista: un dirigente que a riesgo de su vida se enfrentó valientemente a la dictadura anarquista, y fue el que con más energía trabajó para que la retaguardia catalana se recuperara y se uniera al esfuerzo común en la defensa de la República. 
Es lamentable que la memoria histórica de los comunistas y otros antifascistas se haya sacrificado en el altar de lo políticamente correcto, buscando una imagen mediática que facilite la recaudación de votos entre sectores izquierdistas tradicionalmente hostiles a las organizaciones dominantes en EUiA, sin perder el equilibrio con el perfil institucional, reformista y nacionalista de esta organización.

Recuperar la historia para construir el presente y conquistar el futuro

¿Cómo es posible que los máximos dirigentes de EUiA, del PCC y el PSUC-viu no se den cuenta de que la burguesía catalana, representada por CiU, PSC y otros, los están utilizando para destruir el patrimonio revolucionario y la memoria histórica de los comunistas y antifascistas que lucharon en defensa de la republica al homenajear al anticomunista Andreu Nin? ¿Es esta es la “unidad” que algunos preconizan? ¿La unidad con las fuerzas que representan a la burguesía depredadora, corrupta, sionista y atlantista, esta vez, con el argumento del anticomunismo de izquierdas? Triste panorama para una mayoría de los militantes de estas organizaciones que cotidianamente se esfuerzan y se sacrifican con la esperanza de conseguir una sociedad mejor. La memoria histórica de comunistas, socialistas, republicanos y otros antifascistas se merecen algo mejor. Recuperar el pasado, la heroica historia de lucha, para construir el presente y conquistar un futuro de democracia popular, republica y socialismo.

Notas:

(2) Andreu Nin: La revolución española. Editorial Fontamara. Barcelona, 1978, p. 250.
(3) Nin, p. 265.
(4) Nin, p. 289.
(5) Nin, p. 251.
(6) Nin, p. 255.
(7) Nin, p. 246.

(8) Nin, p. 298.
POR LA UNIDAD SINDICAL, DE LA IZQUIERDA Y LA CLASE OBRERA FRENTE A LA CRISIS
POR LA UNIDAD SINDICAL, DE LA IZQUIERDA Y LA CLASE OBRERA FRENTE A LA CRISIS
¿ESTAMOS LOS COMUNISTAS DONDE DEBEMOS DE ESTAR?
Miguel A. Montes
24 Mayo 2013
ÍNDICE:
1 LA CRISIS DEL CAPITALISMO.
1.1. No es una crisis financiera.
1.2. La salida capitalista a la crisis.
1.3. La salida no capitalista a la crisis.
2 ACERCA DE LA UNIDAD SINDICAL Y EL TRABAJO DE LOS COMUNISTAS EN EL SINDICATO. 3 EL PCE Y EL VIIº CONGRESO DE LA INTERNACIONAL COMUNISTA SOBRE LA UNIDAD SINDICAL.
4 LAS CC.OO. Y LA DIVISIÓN SINDICAL EN ESPAÑA.
5. LENIN Y EL DEBATE EN LA INTERNACIONAL COMUNISTA SOBRE EL TRABAJO EN LOS SINDICATOS DE MASAS.
6. EL PSUC Y EL PCC EN DEFENSA DE CC.OO. Y LA UNIDAD SINDICAL EN CATALUNYA
7. CC.OO. ES NUESTRO SINDICATO.
8 ¿DÓNDE ESTÁ EL CENTRALISMO DEMOCRÁTICO DE LOS COMUNISTAS?.
8.1 Contra la unidad sindical y la mayoría confederal de CC.OO.: ¡creemos más sindicatos!.
8.2 La extraña alianza con el fidalguismo en Seat y el Metal.
8.3 ¿Qué es el centralismo democrático y quienes lo rompen?.

  1. LA CRISIS DEL CAPITALISMO
Estamos ante la crisis más dura del capitalismo desde 1929. Esta es una crisis estructural, de sobreproducción de mercancías y sobreacumulación de capital: lo que hace bajar tendencialmente la tasa de ganancia es la tasa de acumulación de activos fijos que aumenta enormemente respecto al capital variable, el exceso relativo de capital fijo sobre el capital variable. Se trata de una crisis de la economía real, de un exceso de la capacidad de producción respecto a la capacidad adquisitiva de la gente. Hay demasiadas viviendas, demasiadas mercancías en circulación, sin embargo cada vez hay más trabajadores sin vivienda, y los trabajadores cada vez tenemos menos medios para atender nuestras necesidades, reflejo de la contradicción fundamental del capitalismo entre la socialización de la fuerzas productivas y la apropiación capitalista. La propia sobrecapacidad productiva pone al descubierto la sobreproducción. Marx que ya se encargó de ajustar las cuentas teóricas sobre el funcionamiento de este sistema, dejó bien claro que no hay “otro capitalismo posible”, regulado, capaz de salirse de la dinámica anárquica de la producción capitalista.
Y es también una crisis general que afecta a todos los valores políticos, ideológicos y culturales del liberalismo como ideología dominante y hegemónica de las sociedades capitalistas de nuestro entorno. Lo privado empieza a ser superado por lo público, lo individual por lo colectivo, la socialización de las fuerzas productivas y las socialización de las necesidades materiales de la sociedad, amenazadas por la crisis, comienzan a sembrar la necesidad del socialismo y la superación de lo caduco y dañino para el desarrollo de la economía, el ser humano y pone encima de la historia la necesidad de una sociedad libre de guerras, crisis, hambre, paro masivo y…de los deshaucios.
1.1.       No es una crisis financiera
El origen de la crisis no se encuentra en las finanzas sino en la lógica de acumulación de capital. Fue Marx el primero en hablar del capital ficticio, capital que existe pero que no tiene correspondencia con la economía real. No es una novedad que el capital para ampliar el mercado promueva el endeudamiento, creando demanda por medio del capital ficticio, el crédito, impulsando la sobreproducción y competitividad de las empresas. La novedad es que desde la década de los 80 de S.XX ese capital ficticio ha ido de la mano de la contención de los salarios. Es un endeudamiento que crece indefinidamente, parecido a la deuda externa.
Un ejemplo concreto lo tenemos en España con el boom inmobiliario. Entre 2001 y 2008 en España la deuda de los hogares se dobló del 43% al 84%. Y no es que se haya vivido por encima de nuestras posibilidades, menos los multimillonarios claro, la realidad es que los salarios han retrocedido en el PIB respecto a los beneficios dando pie al endeudamiento potenciado por los bancos a la caza de activos e intereses. Por ej. en Alemania (país donde teóricamente el movimiento obrero debiera de gozar de una mayor capacidad de resistencia) en 1992 los salarios representaban el 55,4% del PIB, en el 2007 ya bajaron al 47,6%. Entre el 2000 y el 2010 Alemania, gracias a las “reformas” de Peter Hartz, es el país de la UE donde menos crecen los salarios, todo en aras de potenciar la industria exportadora competitiva, que está hundiendo la economía europea, sobre la base de un largo periodo de moderación salarial (flexibilidad le llaman) (1). Ese es el modelo que el imperialismo alemán quiere trasladar a los países de la periferia europea más débiles y endeudados: disminución de los costes laborales y de las prestaciones sociales, para que las transnacionales principalmente alemanas, pero también francesas, yanquis, japonesas, etc., aumenten sus beneficios, y sus directivos se suban sus “sueldos” y saquen su tajada de plusvalía. Riqueza en un polo, pobreza en el otro.
Por tanto, la estructura financiera con los créditos a medio y largo plazo han permitido, con vistas a sacar mayor tajada, que los salarios financien esta crisis de sobreproducción, endeudando a las familias obreras dopando la demanda, saturando los mercados, reduciendo la capacidad adquisitiva, manteniendo las tasas de ganancia, etc. Cuando el crédito no ha sido suficiente para dopar la capacidad adquisitiva de la población, las tasas de ganancia cayeron, se destapó el exceso de producción sobre la demanda real, y la sobreproducción latente quedó desnuda.
Es decir, que en la crisis actual la subida de los tipos de interés del crédito ha saltado de la economía especulativa a la real de producción de bienes y servicios, disminuyendo la capacidad adquisitiva que dependía del crédito, afectando a las empresas productoras más débiles y los hogares obreros. El crédito, capital ficticio, la palanca artificial más importante de reproducción del sistema capitalista, el atesoramiento de la plusvalía a costa de erosionar la capacidad de la demanda solvente mediante el endeudamiento, condiciona que sólo inyectando dinero a la circulación monetaria sea posible mantener un equilibrio precario entre la oferta y la demanda, sin asegurar que no estalle una violenta crisis de sobreproducción. Que es precisamente lo que ha sucedido.
1.2.       La salida capitalista a la crisis
Si la crisis bajo el capitalismo es un fenómeno de sobreproducción de mercancías y de sobreacumulación de capital, la solución, la salida capitalista a la crisis, pasa por el reajuste a la demanda y la recuperación de las ganancias. En esta salida a la crisis (depresión, reanimación y auge… y crisis otra vez) nos encontraremos siempre con la destrucción masiva de unas fuerzas productivas que podrían dedicarse a la mejora del bienestar general, pero que bajo el capitalismo es imposible de realizar. Por el contrario las relaciones de producción capitalistas sacan la artillería de sus ya tradicionales métodos: la reducción del salario directo, el cierre empresas con la consiguiente destrucción de medios de trabajo y empleo, la reducción del salario indirecto (sanidad, enseñanza, pensiones, dependencia, prestación por desempleo…) y las guerras de saqueo y control de los recursos energéticos, el comercio exterior y el intercambio desigual con los países de la periferia.
Sin embargo, las medidas “anti-crisis” que se han aplicado en los últimos 5 años, no han impulsado el crecimiento de la economía, la han hundido aún más. Todavía se está en fase depresiva. Para lo único que han servido de momento estas medidas es para recuperar la tasa de ganancias, para hacer que los ricos descansen tranquilos, que el sistema no se hunde y pueden seguir acumulando riquezas y capital.
Porque es de esta manera, a través de la depresión, el hundimiento de la economía, de los rivales más débiles, el aumento de la explotación y el paro, el cómo las grandes transnacionales productivas y financieras recuperan su tasa de ganancias y cómo el capital se concentra y centraliza en cada vez menos manos. Concretamente el año pasado las empresas del IBEX en España consiguieron 317.000 mill.€ de beneficios, de los cuales sólo una tercera parte se acumula y reinvierte, el resto se distribuyen entre accionistas. Estas entidades financieras y empresas sólo tributan el 11,9% de sus beneficios mientras que los trabajadores pagamos el 28,5%% de media de nuestros salarios. Dinero público de impuestos que luego se redistribuye, nuevamente a favor del capital, para aumentar los gastos militares y socializar las deudas privadas del capital industrial y financiero, todo un ejemplo del cómo funciona la crisis bajo la dictadura de clase de la oligarquía financiera, los Botín y cía. En definitiva, la clase obrera y el pueblo pagamos la factura de la crisis de otros. El resultado es que en estos 4 años de crisis las rentas del capital en España han pasado del 46,3% de la renta nacional (PIB) al 49,6%, mientras los salarios han perdido 3,2 puntos de peso. El peso de los ricos es cada vez más fuerte en la economía. Desde que en mayo del 2010 se iniciaron los recortes en España el país ha “ganado” 2 millones de parados más y 300.000 millones de € de deuda pública más.
En el “paraíso” capitalista, los EE.UU., las ganancias de sus transnacionales son ya las más altas en relación al PIB desde 1950, una gran parte de estas ganancias son resultado de la reducción patronal al fondo de pensiones y la mayor productividad de una fuerza laboral reducida, es decir, el aumento de la explotación de la clase obrera. En el 2011 mientras la economía crece en EE.UU. un 1,7% el salario medio cae el -2,7% (2), y el paro, la pobreza y los desahucios no paran en el “paraíso” capitalista.
En la UE con la crisis nos encontramos ante un claro sistema de deuda externa que mantiene un neocolonialismo que obliga a todos los países capitalistas a seguir la política económica dictada por la TROIKA –FMI, BCE y Comisión Europea-, instituciones enteramente antidemocráticas en la que la mayoría de sus miembros son nombrados por los estados imperialistas (Alemania, EE.UU., Japón, etc.). El “rescate” es la forma europea de deuda externa de los países latinoamericanos del siglo pasado. La oligarquía financiera, responsable de la crisis, dispone de libertad absoluta para seguir especulando y acumulando ganancias. En España el capital financiero puede seguir pidiendo dinero al Banco Central Europeo a un 1% para luego especular con la deuda pública española exigiendo un 7% de interés. Esta lógica hace más insostenible que nunca las conquistas sociales contenidas en el estado de bienestar bajo el capitalismo, las cuales no olvidemos que fueron aceptadas tras la derrota del nazismo por el ejército rojo, para contener el avance del comunismo y por las luchas que el movimiento obrero impulsó en Occidente, y el movimiento de liberación nacional en la periferia fuera de nuestro continente.

1.3.       La salida no capitalista a la crisis
El capitalismo es incompatible con el progreso social, sólo acepta regulaciones, políticas keynesianas de bienestar social, si éstas le son impuestas desde la lucha de clases por miedo a perecer. Pero no nos engañemos, el capitalismo en su lógica autodestructiva ya no es capaz de proporcionar el crecimiento económico y social, el progreso tecnológico sin trabas, la mejora de las condiciones de vida, el desarrollo de la cultura y la salud. Un claro ejemplo de ello es que desde 1973 la producción cae. En 1982 se llega al nivel más bajo desde 1960 con sólo una subida del 0,4% mundial, nueva recaída en 1993, “crisis asiática” 1997, etc., pero ninguna de las dimensiones del 2009 con una caída negativa del -1,9% del PIB mundial. Si miramos la tendencia en retrospectiva veremos que el crecimiento del PIB en los últimos 40 años se acerca varias veces al crecimiento nulo, y desde los años 60 se produce un crecimiento decreciente, se pasa de media anual del 5,4% entre 1960-1973 al 2,9% entre 1973-2009, una caída en el crecimiento a casi la mitad en medio de varias recesiones (3). En consecuencia, sólo el socialismo, la planificación socialista de la economía que garantice la plena ocupación y el control de los recursos económicos y la desposesión del capital, es la salida real, la única alternativa posible a la crisis del capitalismo, donde el Estado no está al servicio de la oligarquía financiera sino de la clase obrera. La lucha política por la reforma social, el estado de bienestar, deben ligarse hacia ese objetivo, de lo contrario el ciclo de la crisis volverá a repetirse con mayor brutalidad.
Pero a pesar de esta tendencia del capitalismo hacia la catástrofe, es en el terreno de la lucha de clases donde se decide la historia, donde se decide la salida a la crisis, si esta se hace favorable a las fuerzas sociales de progreso con la clase obrera a la cabeza, o si se da un nuevo retroceso, una involución donde las fuerzas imperialistas vuelven a ganarnos la partida. La historia de la lucha de clases si algo nos ha enseñado ha sido que el capitalismo tiene una capacidad de recomposición inaudita, aún a base de una brutal destrucción económica y cultural, y que no existe el derrumbe automático del sistema y que este no cae sino se le hace caer. Ante el dilema “socialismo o barbarie”, nos hace falta en la lucha de clases la alternativa política, ideológica y social.
Hace 77 años los comunistas fuimos capaces de adoptar una táctica adecuada para responder y derrotar a la dictadura más terrorista que el imperialismo y la oligarquía financiera nos ha impuesto en toda su historia, el fascismo. En el VIIº Congreso de la Internacional Comunista se aprobaba la táctica del Frente Popular, la alianza social entre la clase obrera, la pequeña burguesía y los campesinos, la unidad sindical de todos los sindicatos a nivel nacional e internacional, la alianza política de la izquierda, comunistas, socialistas y anarquistas, y la unidad antiimperialista con los pueblos colonizados para cerrar el paso al fascismo.
Hace 21 años, desde la caída del campo socialista, el neoliberalismo como modelo de “crecimiento” capitalista patrocinado por los Chicago Boys de Friedman en Chile bajo Pinochet, y los gobiernos de Tatcher y Reagan se han impuesto de forma definitiva en los países capitalistas. Consenso de Washington en Latinoamérica (1989), Maastrich en la UE (1993). Modelo que hoy también se debe caracterizar como la dictadura de clase terrorista de los elementos más reaccionarios e imperialistas del capital financiero.
Pero hoy todavía no disponemos de un fuerte contrapeso como el bloque socialista constituido tras la IIª Guerra Mundial. A pesar de los esfuerzos de los países del bloque del ALBA y China, la correlación de fuerzas a favor del imperialismo es innegable, la amenaza continua hacia Corea del Norte para frenar a China y las recientes guerras de Irak y Libia donde EE.UU., realiza su industria militar destruyendo pueblos e infraestructuras económicas de países, saquea los recursos, noquea a sus rivales, y financia el terrorismo islámico (Afganistán, Bosnia, Libia, Siria…), nos sacan de dudas.
Estamos ante un punto de inflexión histórico, toda forma de democracia y bienestar y toda soberanía popular han sido abolidos de forma definitiva bajo el capitalismo en su fase imperialista, el capitalismo no aguanta más democracia. La lógica de la acumulación de capital y de freno a la caída de la tasa de ganancia operan sin apenas contrapeso social, político e ideológico en el capitalismo desarrollado.
  1. ACERCA DE LA UNIDAD SINDICAL Y EL TRABAJO DE LOS COMUNISTAS EN EL SINDICATO
No hemos pretendido hacer un análisis exhaustivo de la situación, pero si que es importante señalar las causas y síntomas de la crisis del capitalismo, para colocar la necesidad que los comunistas tenemos de elaborar una táctica concreta en cada país y a nivel internacional que nos lleve hacia la triple UNIDADla unidad de los comunistas, la vanguardia política de la clase obrera superando la división de los comunistas allí donde exista; la unidad de la izquierda, con contenido anti-neoliberal, internacionalista y anti-imperialista (nada de terceras vías social-liberales) confluyendo en un frente de izquierdas unitario y amplio que convine la lucha de masas, la movilización y el ámbito político-institucional al servicio de la ruptura democrática con el actual régimen postfranquista neoliberal, puesto cada vez más en cuestión, que supere el carácter dependiente e intervenido de nuestro país, por la soberanía nacional que rompa con el imperialismo y la OTAN, hacia la IIIª república democrática y federalpor una política económica anti-neoliberal contra la crisis y por el socialismo; y la unidad sindical de toda la clase obrera sin distinción de procedencia, ramo, país, religión o ideología, tomando como base el carácter de clase, unitario y sociopolítico del sindicalismo a construir. Esa triple unidad es necesaria para avanzar con solidez hacia la alternativa política, ideológica y social a la crisis y al capitalismo.
¿Qué exigían los comunistas como base para conformar la unidad de los frentes populares hace 77 años?, la unidad con la única condición de lucha contra el fascismo, en defensa de la democracia y las conquistas sociales del movimiento obrero. ¿Qué exigían los comunistas como base para trabajar en los sindicatos y por la unidad sindical?. La unidad sindical sobre la base de la lucha de clases. Es decir, no se exigían los principios del marxismo leninismo, la dictadura del proletariado, etc., ni como comunistas se renunciaba, sino que se adoptaba una política de alianzas, fruto de cómo decía Lenin, del análisis concreto de la realidad concreta. Eso es lo que nos falta ahora.
Y es en este último punto, el sindical sobre el cual me voy a centrar, porque el sindicalismo de clase debe de formar parte de esa alternativa política, ideológica y social que los comunistas estamos obligados a construir, ya que en este último proceso congresual de CC.OO. han salido propuestas desde nuestras filas que no corresponden ni con el análisis concreto de la situación concreta, ni responde a las necesidades de la clase obrera, ni de la izquierda política y social, ni de los comunistas. Propuestas como la de cuestionar la unidad dentro del sindicato, la unidad sindical y la apuesta por la creación de nuevos sindicatos minoritarios, que evidentemente obedecen más a posiciones corporativistas e infantiles, que a una política de clase correcta y revolucionaria.
Por eso, dado que las voces que se alzan no son de cualesquiera, nos vemos obligados a poner en funcionamiento nuestra memoria colectiva, para recordar lo que los comunistas desde Lenin, el VIIº Congreso de la Internacional Comunista, el PCE en la IIª República, la lucha antifranquista, y los congresos del PSUC y PCC desde 1977 hasta ahora, hemos resuelto, aprobado u acordado, en respeto del centralismo democrático que todo partido comunista debe mantener, y que ningún cuadro, dirigente, organización de base u organismo dirigente debe escamotear.
¿Estamos los comunistas donde debemos estar? ¿Estamos a la cabeza de las luchas, movilizaciones y cambios necesarios a favor de los trabajadores/as?

  1. EL PCE Y EL VIIº CONGRESO DE LA INTERNACIONAL COMUNISTA SOBRE LA UNIDAD SINDICAL
Los comunistas en España a lo largo de nuestra historia hemos destacado por la defensa de la unidad de la clase obrera en lo político y en lo sindical como un frente de lucha. El VIIº Congreso de la Internacional Comunista se decantó por la unidad sindical orgánica frente al fascismo:
“Nosotros abogamos decididamente por el restablecimiento de la unidad sindical dentro de cada país y en el plano internacional…Abogamos por sindicatos de clase únicos como uno de los baluartes más importantes de la clase obrera contra la ofensiva del capital y del fascismo. Al hacerlo así, ponemos como única condición para la unificación de los sindicatos luchar contra el capital, luchar contra el fascismo y por la democracia sindical interna” (4).
José Díaz, secretario general del PCE, cuando planteaba la necesidad de crear un amplio Frente Popular Antifascista sobre la base del Frente Único de la clase obrera, siguiendo las orientaciones del VIIº Congreso de la Internacional Comunista decía entre diciembre de 1935, febrero, abril, y junio de 1936:
Tenemos que ir rápidamente a la realización de la Unidad Sindical, a la creación de una sola central sindical en España… ¿Qué representa la unidad sindical?. Representa y significa que nosotros trabajaremos en una misma dirección bajo una sola central sindical de lucha de clases en toda España. Ahora, se ha producido la fusión de la CGTU con la UGT. La CGTU es una organización pequeña con lo que representa en nuestro país la UGT…

Pero, además de los sindicato autónomos, todos los cuales deben venir a engrosar las filas de la UGT, hay en España centenares de miles de obreros industriales y agrícolas que no están en los sindicatos, cuando todos los proletarios, socialistas, comunistas, sindicalistas, todos, debemos de trabajar en la misma dirección…

¡Camaradas no organizados, venid a nuestro sindicato, venid a la UGT, para que ésta sea una organización potente… ¿Es que la CNT tiene aún la pretensión de poder luchar sola, con probabilidades de éxito?. ¡Camaradas! Hoy está planteada la lucha de tal forma, que no hay organización o partido que, por sí y ante sí, pueda vencer al enemigo. ¿Por qué no planteáis en vuestras conferencias y congresos el problema de la fusión de la UGT y la CNT? ¡Pongámonos de acuerdo para la unidad de acción…

Necesitamos un único movimiento sindical, y hay que reforzar los esfuerzos que se realizan para llegar rápidamente a un acuerdo con la CNT sobre puntos claros y concretos, creando así las condiciones para la gran Central sindical, que yo me atrevo a decir que será la única Central sindical en España… unidad sindical completa del movimiento sindical sobre la base de la lucha de clases y dentro de la más amplia democracia sindical”.(5).

Teniendo en cuenta las necesidades de la clase obrera y la lucha antifascista, y de las nuevas condiciones unitarias creadas en UGT tras la revolución asturiana de 1934, el PCE con Jose Díaz al frente de la secretaría general, impulsa a que el sindicato CGTU minoritario en comparación con CNT y UGT, integrado mayormente por cuadros sindicales comunistas, ingrese en la UGT en 1935, dando un paso importante hacia la unidad sindical. Faltaba la unidad sindical con la otra central mayoritaria del movimiento obrero español, la CNT anarquista. Ya en plena guerra nacional-revolucionaria en marzo de 1937 José Díaz diría:
“Los comunistas deben ser los mejores defensores de la organización sindical; los que recluten continuamente nuevos afiliados para fortalecerla;…los que luchen por establecer una verdadera democracia sindical, que permita a los mejores elementos de la clase obrera ocupara puestos de dirección; los que, a base de unidad de acción entre los sindicatos de la CNT y la UGT, contribuyan a crear las condiciones necesarias para la fusión de las dos centrales y la formación de una sola central sindical obrera en España.” (6).

Concluyendo. El PCE desde 1935, siguiendo las orientaciones de la Internacional Comunista, defendió la unidad sindical de la clase obrera sobre la base de la lucha de clases, no la división en diferentes organizaciones sindicales.

  1. LAS COMISIONES OBRERAS Y LA DIVISIÓN SINDICAL EN ESPAÑA
Bajo la dictadura franquista la táctica del PCE a partir de finales de la década de los 50 del siglo XX de introducirse en el sindicato vertical (posibilidad legal) para organizar al movimiento obrero desde la ilegalidad (comisiones obreras) con el objetivo de combatir al franquismo, fué una forma concreta de llevar .....

Para seguir Fuente:http://www.larepublica.es/2013/06/estamos-los-comunistas-donde-debemos-de-estar/

A la memoria de Ho Chi Minh


A 129 años de su llegada y construcción de ejemplo de lucha
Joaquín Gutiérrez, Costa Rica (1918-2000), ajedrecista, periodista, cronista de guerra, novelista, cuentista, poeta, traductor, editor y profesor universitario y político, realizó esta crónica tres años antes de la muerte de Hồ Chí Minh (1890-1969): una de las figuras más prominentes del siglo XX, poeta, político comunista vietnamita, y presidente (1954 - 1969) de la República Democrática de Vietnam.  Seis años después de su muerte y  derrotadas las tropas estadounidenses, los combatientes vietnamitas en los carros de combate llevaban una pancarta en su honor y que se ha hecho perenne: “Tú siempre marchas con nosotros, tío Ho”
En  honor a este luchador y dirigente excepcional reproducimos esta cronica que nos envio Freddy Yepez, articulista de aporrea, para recordarnos que mañana sábado 19 de mayo se cumple 123 años del que nació y sigue viviendo como ejemplo de vida. 
*  *  *  *  *
Con el tío Ho (1890-1966)

Totalmente concentrado escuchando al Primer Ministro, no presté atención a alguien que entraba. Lo vi con el rabillo del ojo y pensé que nos traía más té o cigarrillos. Y sólo cuando esa figura silenciosa ya estaba a pocos pasos de distancia me volví a mirar:
¡Era Ho Chi Minh!
Me descontrolé. Creo que lo mismo le pasaría a cualquiera que se encontrara de pronto con Simón Bolívar tendiéndole la mano. Di un salto y comencé a balbucear, que cómo... que ya era mucho honor que Pham Van Dong ...que yo era...
Me interrumpió, me tomó ambas manos, me condujo al sofá y se sentó a mi lado.
-Pero si somos camaradas -me dice.
Aún sin poder dominar la excitación, le conté que yo lo leía desde 1936, en una revista de la Internacional que llegaba clandestina a Costa Rica, impresa en papel de seda... Que allí también leía artículos de Ercoli, Kuusinen, Dimitrov...
-Todos muertos -me dice, pero no con un tono pesaroso, sino como un hecho totalmente natural.
Y desde allí comenzó una plática suelta y libre. En cierto momento entremezcló, con el francés, un par de palabras en castellano. Yo sabía que él hablaba muchos idiomas -ruso, chino, inglés, japonés y otros- pero no español, por lo que le pregunté cómo y dónde lo había aprendido.
-En un barco, en la ruta de Marsella a Buenos Aires. En él trabajaban algunos marinos sudamericanos.
--¿Y eso cuándo?
-Tú no habías "nato" -me contestó textualmente.
Comentamos su libro de poemas y le pregunté por qué no había vuelto a escribirlos.
-Las musas sólo me visitaban en la cárcel -me contestó sonriendo.
Pham Van Dong escuchaba atento, pero en silencio, en una actitud que me pareció, más que respetuosa, filial.
La plática dio un giro que me dejó "hueco" para hacerle una primera pregunta "seria". Esta era muy delicada, dirigida a saber si estaban dispuestos a hacer alguna concesión, por mínima que fuera, en los duros términos que habían puesto para iniciar conversaciones de paz con los norteamericanos. Y como era tan delicada, casi indiscreta, hice la pregunta del modo más oblicuo posible:
--Camarada Ho Chi Minh -le dije- dice un viejo proverbio español que : "A enemigo que huye, puente de plata".
La pescó al vuelo, me miró un instante con ojillos maliciosos y, batiendo palmas, me contestó:
-¡Si se van los aplaudimos!
En dos platos, que los yanquis debían irse sin poner condición alguna, lo que reafirmaba que no estaban en condiciones de ponerlas. Y esa respuesta, tan propia de él, me trajo a la memoria otra de sus frases que había leído hacía poco:
"A un pirata no se le paga rescate".
La conversación derivó luego hacia las perspectivas de la guerra.
-El plan Taylor ha fracasado -fue explicándome suavemente- y el Plan McNamara correrá la misma suerte. Aunque hagan venir la cantidad de soldados que quieran nuestro pueblo está decidido a combatirlos hasta el fin. La guerra puede durar mucho, pero al final venceremos. Nadie puede doblegar a todo un pueblo que se decidió a morir o a conquistar su libertad, su independencia y su integridad territorial. Venceremos y entonces reconstruiremos el país y lo haremos diez veces más hermoso.
Para prolongar el rato con él lo más posible y viendo que fumaba mucho se lo dije.
-Sí -me contestó- siempre le digo a los jóvenes que hay dos cosas en que no me deben imitar: fumar tanto y haberme quedado soltero.
En ese momento entró en el salón un fotógrafo. Debían haber pasado unos diez o doce minutos desde que llegó el tío Ho. Comienzan los fogonazos y, mientras toman las fotos, pienso en el maravilloso regalo de su tiempo que me estaba haciendo.
Al despedirnos se excusó de habernos interrumpido y me pidió que saludara en su nombre, de su partido y de su pueblo, a todos los pueblos de América Latina, por cuyo destino sentía gran interés.
Seguí su figura delicada deslizándose con sus sandalias campesinas por el reluciente parquet, hasta que la puerta del salón se cerró tras él.
Al quedar de nuevo frente a Pham Van Dong éste comenzó a decirme algo, pero yo sólo seguía viéndolo a él, como si aún tuviera a mi lado su figura frágil y sus ojillos chispeantes y siguiera sintiendo su corazón esponjoso de bondad y cordialidad, pero al mismo tiempo, con el temple del mejor acero. Concentrado así totalmente, tratando además de grabarme en la memoria cada una de sus palabras y de sus gestos, no pude concentrarme en lo que el Primer Ministro me decía.
Pham Van Dong, naturalmente, se dio cuenta y me sonrió comprensivo. Nos levantamos, me dio un fuerte apretón de manos, le agradecí calurosamente que me hubiera recibido, y salí.
A la crónica anterior, escrita hace tanto tiempo, quiero agregar ahora unas pocas líneas.
El tío Ho murió en 1969, tres años después de nuestra conversación. Su testamento político, escrito pocas semanas antes de morir, dirigido a su pueblo y a su partido, contiene sus últimas observaciones y consejos, como síntesis de la sabiduría que alcanzó después de una vida tan larga e intensa, cuajada de aventuras, sacrificios y peligros, y dedicada por entero a la causa de la liberación de su pueblo. Y en ese documento hay sólo una frase muy breve sobre su pensamiento más íntimo, de lo que fue su vida y de la cercanía de su muerte:
"Y muy pronto estaré platicando con Marx, Engels, y Lenin".
Ese "platicando", tan propio de su modo de ser, le quita a la frase toda solemnidad, y es la única ocasión en que mostró que sabía --¡y cómo podría ignorarlo!-el lugar que le tenía reservado la historia.
Además, al finalizar su testamento pide que su entierro no tenga ninguna solemnidad o suntuosidad, pues su pueblo no podía gastar en eso cuando todo se necesitaba para el esfuerzo de continuar adelante la guerra.
En su entierro, en Hanoi, al que asistió un millón de personas, delante de su ataúd unos niños llevaban, en un almohadón rojo, sus sandalias. Y en su Mausoleo el único adorno es una inscripción, con letras doradas, de una de sus frases:
"NADA ES MÁS PRECIOSO QUE LA INDEPENDENCIA Y LA LIBERTAD".

¿”Independencia” o socialismo?

“Temo un estallido revolucionario en Cataluña; que los obreros se unan a los soldados (…) no veo otra manera de salvar tan difícil situación que satisfacer de un golpe las aspiraciones de Cataluña, para que los catalanes dejen de sentirse en este momento revolucionarios y mantenga su adhesión a la Monarquía. Hay que dar la autonomía a Cataluña (…) provocar un movimiento que distraiga a las masas de cualquier propósito revolucionario.” Conversación del Rey Alfonso XIII con el líder de la Liga Catalana Francesc Cambó en 1918 (F. Cambó, Memorias, Alianza, 1987)
 
Entre un millón y medio y dos millones de personas, según las fuentes, se han manifestado en Barcelona bajo el lema “Catalunya, nuevo estado de Europa” convocados por la Asamblea Nacional de Catalunya (ANC), por la Asociación de Municipios por la Independencia (AMI) y numerosas organizaciones sociales, sindicales y políticas catalanas. Las banderas ‘esteladas’ (azules), más que las ‘senyeras’, y también muchas banderas de la Unión Europea, han protagonizado la marcha. Los cánticos y pancartas a favor de la independencia, en catalán y en distintas lenguas, como: “In-Inde-Independencia”, “Que vol la gent? Catalunya independent!”, “Freedom for Catalonia”, “Bye Bye, Spain”, “Yes, we CAT” se han convertido en protagonistas de esta Diada.

Al finalizar la manifestación, una delegación de los convocantes (ANC y AMI) han en entrado en el Parlament, y entre abrazos y sonrisas, ha entregado el manifiesto de la protesta a la Presidenta de la cámara, Núria De Gispert (que hace unos días afirmó toda desfachatez: “Si los diputados cobran menos de 3.000 euros no sé cómo iremos”) y le han solicitado audiencia a Artur Mas, pidiendo a los diputados y al gobierno que comiencen el proceso de secesión de España y convoquen un referéndum independentista.
El despliegue social e institucional ha sido enorme (más de mil autocares de distintas zonas de Catalunya) y la campaña mediática, durante toda la semana y especialmente el seguimiento en la diada (imágenes de helicóptero, entrevistas, horas de informativos en directo…), en los medios de la burguesía catalana (TV3, 8TV, La Vanguardia…) ha sido sonora y machacona para conseguir la máxima asistencia y ‘conducir’ el mensaje de la manifestación por el camino “adecuado”.

¿Un frente común de la burguesía catalana?

A la manifestación de la diada no han asistido ni la derecha ultrareaccionaria del PP, ni su marca blanca, Ciutadans. Dos partidos que basan su discurso y sus votos en el anti catalanismo rancio y recalcitrante, y siempre se han opuesto, por su carácter neofalangista, a los derechos sociales, nacionales y democráticos del pueblo catalán. En cambio, si ha unido en un mismo frente “catalán” a políticos de signo político “opuesto”. Miembros destacados del régimen pro-sionista y pro-otánico y de la corrupta CiU, como la vicepresidenta del gobierno, Joana Ortega, el expresidente de la Generalitat, Jordi Pujol, su hijo y actual presidente de CDC Oriol Pujol, el alcalde de Barcelona, Xavier Trias, o la mujer de Artur Mas, Helena Rakosnik, así como el hooligan de la derecha catalana y portavoz de CiU en el Congreso, Josep Antoni Duran Lleida, “socialistas” como Ángel Ros o el exconseller privatizador de la enseñanza pública catalana Ernest Maragall, el ecosocialista Joan Herrera (ICV), Joan Josep Nuet (EUiA), Oriol Junqueras (ERC) o el diputado de SI Uriel Bertran. Todos Unidos bajo un mismo lema “Catalunya, nuevo Estado de Europa”. 

Llama la atención que los sectores de la izquierda que respaldan esta movilización por la “independencia” hagan frente común con semejantes elementos antiobreros y antipopulares. Un ejemplo flagrante, uno de los convocantes de la marcha, Josep M. Vila d’Abadal, es alcalde de Vic y presidente de la Asociación de Municipios por la Independencia (AMI). Este “venerable” alcalde de CiU asume las posiciones xenófobas y racistas del grupo municipal de PXC en Vic para perseguir y criminalizar a los inmigrantes. 

¿Un pulso entre burguesías?

CiU y la burguesía catalana están muy desgastados tras haber aplicado a los mismos catalanes tanto dicen defender, duros recortes sociales, por las campañas de criminalización y represión contra las protestas populares (del 15M y huelguistas del 29M), tras haber pactado con el PP anticatalanista y antiobrero, por estar salpicados por escándalos de corrupción y por someterse a los dictados neoliberales de su “soberana” Merkel y la Troika (UE, BCE, FMI).
Ante la agudización de la crisis, el aumento del desempleo, la miseria y la desesperación de las clases trabajadoras y el creciente desprestigio de la burguesía catalana, CiU necesitaba “lavarse la cara” ante el maltrecho pueblo de Catalunya, atrayendo a otras fuerzas políticas y organizaciones de la “sociedad civil” vinculadas a CiU, ERC e ICV-EUiA y otros sectores sociales y culturales entorno a la ANC y a la AMI. Todo en nombre del patriotismo “soberanista”.
El 25 de Julio el Parlamento de Catalunya aprobó con los votos de CiU, ICV-EUiA y ERC, con el apoyo parcial del PSC y la abstención del PPC en algunos aspectos, la propuesta de un “pacto fiscal” similar al concierto vasco. Hace unas semanas, el gobierno catalán pedía un “rescate” (préstamo draconiano) al gobierno del PP por más de 5.000 millones de euros. El pulso está servido.

‘Sin pacto fiscal, el camino a la libertad de Cataluña está abierto’

Esta advertencia populista de Artur Mas, aprovechando las movilizaciones del 11 de septiembre, es la expresión de como la burguesía catalana está manipulando los sentimientos y las legítimas reivindicaciones nacionales del pueblo de Catalunya con fines espurios y sombríos. Utilizando la ilusión de que con la “independencia” o el “pacto fiscal” se saldrá de la crisis y se crearán empleos, podrán desviar la atención y “lavarse la cara” después de los brutales recortes sociales y laborales y de paso, negociar en mejores condiciones con Madrid. El PP y la oligarquía española, por su lado, también intentarán hacer su campaña “patria” para desviar la atención sobre los impopulares recortes y “rescates”, predicando la “indisoluble” unidad de España y su anti catalanismo militante.
Los distintos burgueses se retroalimentan mediante el discurso “patriótico”. Nos imponen los salvajes recortes sociales y laborales para financiar con dinero público a la gran banca y empresa, sometiéndonos a los dictados inquisitoriales de los “mercados” y a la dominación de la Troika, y mientras agitan las banderas “patrias”, ceden lo que queda de soberanía a la Comisión Europea.    

¿Ilusiones soberanistas en el seno de la UE?

El lema de la manifestación “Cataluña, nuevo Estado de Europa” no es una reivindicación independentista, ni soberanista, por el contrario, es puro anexionismo pro UE (cambio de dependencia de España a la Unión Europea) no es casual la presencia de numerosas banderas de la UE en la manifestación. En estos años de crisis, donde todos los días vemos como la Comisión Europea o el Banco Central Europeo, usurpan y niegan cualquier reminiscencia soberana a los Estados miembros y cada día concentran más poder, llegando incluso a imponer dos presidentes “a dedo” en Italia y Grecia, hablar de “independencia” o “pacto fiscal” en el seno de la UE es una grosera manipulación y una tomadura de pelo.
Esta cita del Presidente de la Comisión Europea José Manuel Barroso deja al desnudo el margen que hay para la “soberanía” en la UE: “Lo que está pasando ahora es una revolución silenciosa en favor de un gobierno económico reforzado. Los Estados miembros han acordado – y espero que esta sea la forma en que lo han entendido – que las instituciones europeas tienen ahora amplios poderes para la supervisión y el control estricto de las finanzas públicas”.
La izquierda y la cuestión nacional
Las causas de actual magnitud de las movilizaciones y del creciente sentimiento independentista en Catalunya tienen raíces históricas, económicas y políticas. Años de discriminación y estigmatización del pueblo catalán y del catalanismo por las corrientes más derechistas o centralistas del régimen Juan Carlista, nacido sin ruptura del franquismo y que siempre ha sido violentamente hostil al reconocimiento del derecho a la autodeterminación y la realidad plurinacional de España.
La acumulación de años de campañas del independentismo social y político (referéndums por la “independencia”, campaña del expolio fiscal, manifestación del Estatut en 2010…) sumadas a la desesperación social por la crisis y sobre todo, por complicidad de la izquierda española en la transición sin ruptura y su incapacidad para desmarcarse del institucionalismo “constitucional” y de los “consensos” con el régimen, o el papel de la izquierda en Cataluña que se ha entregado al nacionalismo burgués, han dejado a muchos sectores populares desarmados en manos del populismo chovinista o xenófobo. 

La izquierda catalana y estatal corren el riesgo de dividirse entre soberanistas y federalistas, poniendo las identidades “nacionales” por encima de las posiciones de clase. En un momento de profunda crisis capitalista, es peligroso e irresponsable ponerse en manos de la burguesía haciendo frentes “soberanistas” en el marco de la UE, ya que la burguesía catalana y española forman parte del proyecto imperialista europeo y tienen sus conflictos, acerca del tamaño del pastel que les toca, pero cuando se trata de aumentar la explotación de los obreros o el expolio y agresión de los países del tercer mundo no tienen dudas y actúan unidos sin miramientos. 

No podemos eludir las distintas realidades nacionales porque existen y formamos parte de ellas. Nos comunicamos a través de lenguas, nos formamos colectivamente en entornos socio-culturales, vivimos en territorios más o menos definidos que se han construido económica e históricamente, tenemos una psicología colectiva (“somos”, “pertenecemos”…) que forman la identidad y la conciencia nacional, y la lucha de clases se da en un marco nacional y Estatal, en el que se entremezclan identidades y realidades. Y si es compleja la realidad española y catalana, debemos añadirle la acción de la Unión Europea. 

La izquierda y los comunistas estamos contra las discriminaciones y estigmatizaciones nacionales, defendemos las identidades nacionales, incluso hasta su derecho a la secesión, pero no las ponemos por encima de la lucha de clases. La izquierda debe defender la unidad internacionalista y la fraternidad de la clase obrera y los pueblos. Defendemos la unión libre y voluntaria de los trabajadores mediante el derecho a la autodeterminación, porque es un derecho democrático y siempre, en la medida que sirva para derrocar la dictadura de las trasnacionales capitalistas, popularizada hoy como “dictadura de los mercados”. Pero la realidad “nacional”, con la hegemonía de la burguesía, estimula la “unidad” confusa entre los trabajadores y grandes empresarios bajo una misma “bandera” o “patria”, por eso debemos combatir las ideas burguesas acerca a su “unidad” nacional. ¿Con quién nos identificamos más, con el catalán Joan Rosell, presidente de la CEOE, o con los mineros asturianos? ¿Luchamos contra la tiranía de la banca o para elegir entre La “Caixa” y el “Banco de Santander”?. Hay que desmontar los mitos y falsos dilemas que nos mete la burguesía catalana y española. Es fundamental desenmascarar a la burguesía y su falso patriotismo. ¿En una Catalunya capitalista e “independiente” en el marco de la UE y el Euro no se aplicarían los recortes? ¿No sería intervenida o “rescatada” por la Troika? ¿Es la “independencia” la salida a la crisis?

La izquierda y los comunistas deben “independizarse” de las ideas burguesas y ser capaces de ganarse el apoyo de la clase obrera y del pueblo en las luchas por la sanidad, la educación, el empleo con derechos, contra la represión, por los derechos políticos y democráticos. En los centros de trabajo, en los barrios, en la universidad e institutos, en la cultura y el deporte popular, etc. defendiendo abiertamente y sin complejos, una alternativa republicana y socialista, federal, democrática y popular claramente antioligárquica, antiimperialista y hacia el fin de la explotación capitalista y contra sus estructuras de dominación mundial (UE, OTAN, FMI, etc.). Los países del ALBA nos muestran un posible camino, la alianza de pueblos, movimientos y partidos revolucionarios y Gobiernos progresistas frente al imperialismo. ¿Un ALBA de países del sur y del este europeo como alternativa a la UE del capital y la guerra? La autentica liberación social y nacional de obreros y pueblos, la verdadera independencia, no se encuentra en el capitalismo europeo y mundial, sino en la democracia popular y el socialismo. Como decían Marx y Engels en el Manifiesto Comunista: “proletarios de todos los países uníos”