Artículo publicado por Vicenç Navarro, 20 de septiembre de 2011
Este artículo critica el sesgo
neoliberal que aparece frecuentemente en los medios de mayor difusión.
El artículo muestra como tal sesgo aparece en el artículo de Carles
Castro en La Vanguardia en su análisis de las opiniones populares en Catalunya acerca de eficiencia económica y equidad.
La cultura neoliberal está tan extendida
en nuestro país que la mayoría de las personas que la promocionan ni
siquiera se dan cuenta de que están contribuyendo a una ideología que ha
hecho y continúa haciendo mucho daño a gran parte de la ciudadanía, y
muy en especial a las clases populares. Se creen que es una obviedad lo
que dicen o escriben sin darse cuenta, por desconocimiento de los
hechos, o por mera reproducción de la sabiduría convencional, que lo que
están diciendo es erróneo y/o falso y responde más al terreno de la
propaganda que al rigor científico.
Un ejemplo de ello es el artículo de
Carles Castro en La Vanguardia, “Individualismo compasivo” (16.09.11),
en el que se intenta conocer la sensibilidad social de la población en
Catalunya. Y lo hace analizando las respuestas a las preguntas que se
hace a la población sobre temas económicos y sociales. Casi cada una de
las preguntas reproduce un supuesto liberal. Por ejemplo, a la población
en Catalunya se le pregunta: “¿Qué es más importante, el crecimiento
económico o el reparto de la riqueza?”, asumiendo que hay un conflicto
entre eficiencia económica –crecimiento económico- y equidad –el reparto
de la riqueza-. Este supuesto alcanza casi la categoría de dogma en la
cultura económica neoliberal y se reproduce utilizando varios tipos de
narrativas. Otra forma de expresarla es cuando se subraya que “antes de
distribuir hay que crecer”. Economistas, políticos y periodistas
constantemente lo dicen. Y no tengo dudas de que se lo creen. La fuerza
de la ideología es enorme, aunque ni siquiera se dan cuenta de que lo
que están diciendo es mera propaganda neoliberal. Y ello a pesar de que
la evidencia existente, fácilmente accesible, que cuestiona tal postura.
Veamos los datos.
En primer lugar, hay que aclarar que el
crecimiento económico no es ni el único ni el mejor indicador de
eficiencia económica. Así, países pobres suelen crecer más rápidamente
que países ricos, pues tienen mucho más espacio para crecer que aquellos
que ya han alcanzado cierto nivel de desarrollo. Otros indicadores
mejores de eficiencia económica son el desempleo, la calidad del empleo,
el porcentaje de la población empleada, el nivel de los salarios y de
la protección social, el grado de competitividad de sus empresas, entre
otros. Pues bien, en cada uno de estos indicadores, los países nórdicos,
de tradición socialdemócrata (es decir, que han estado gobernados por
partidos socialdemócratas aliados con otros partidos de izquierda por la
mayoría del tiempo desde la II Guerra Mundial) y que tienen menores
desigualdades en la distribución de la riqueza, han tenido indicadores
mucho mejores en cada uno de ellos que los países del sur de Europa, que
tienen grandes desigualdades en la distribución de la riqueza.
La otra observación que debiera hacerse
es que si en lugar de riqueza (que incluye propiedad de activos que
generan renta) hablamos de renta en sí, nos encontramos que una de las
causas de la crisis actual, con escaso crecimiento económico es (como
señalaba el conocido economista considerado como el que predijo la
crisis, el Sr. Nouriel Roubini, de la New York University, en una
entrevista en el Wall Street Journal, 15.09.11), la mayor causa de la
crisis ha sido el enorme crecimiento de las desigualdades, con un
descenso muy marcado de las rentas del trabajo (que han creado un enorme
problema de escasez de la demanda) a costa de un excesivo incremento
del capital (que, al obtener escasa rentabilidad en sus inversiones en
la economía productiva, resultado de la escasa demanda, han estado
invirtiendo en actividades especulativas, creando al crisis financiera).
En realidad, esto ha estado ocurriendo también en España, donde los
recortes del gasto público y reducción de los salarios están retrasando
todavía más la recuperación de la demanda y del crecimiento económico.
De estas observaciones se deduce que
sería aconsejable que el Sr. Carles Castro ampliara el círculo de
lecturas, y no estuviera estancado en el pensamiento neoliberal que nos
ahoga, Por cierto, es interesante leer en el artículo de Carles Castro,
que incluso presentando al ciudadano en Catalunya una falsa dicotomía,
hay más catalanes(un 48%) que prefieren un mejor reparto de las
riquezas que un mayor crecimiento de la economía (34%). En realidad, tal
como están las cosas, para crecer econonómicamente España, incluyendo
Catalunya, deberá recuperar la demanda económica, redistribuyendo la
riqueza y las rentas para así estimular el crecimiento económico.
Font: http://www.vnavarro.org/?p=6284
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