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Rajoy viatja a Alemanya sota l'ombra de la corrupció

Els mitjans esperen que tots dos es pronunciïn explícitament sobre això.Durant molts anys, els periodistes van dir res sobre el fenomen de la corrupció a Espanya. Ara no hi ha dia que els diaris publiquin nous detalls sobre operacions fosques atribuïdes a la seva classe política i membres puntuals de la família reial. Encara que ell ho ha negat, se sospita que el president Rajoy va rebre pagaments provinents de la "caixa negra" del PP. I, abans que ell, el gendre del rei Joan Carles, Iñaki Urdangarín, es va veure implicat en un escàndol de corrupció l'abast segueixen sent sospesat.


L'elit empresarial tampoc es salva. "No obstant això, amb vista a un 26 per cent d'atur, moltes persones temen pels seus llocs de treball i prefereixen callar quan s'adonen de les irregularitats en què incorren els seus caps a l'hora de fer negocis", comenta la jurista espanyola Esther Martín . L'assessor fiscal Carlos Alaiz critica l'amnistia absoluta decretada perquè els evasors d'impostos portin les seves capitals de tornada a Espanya. Mentrestant, uns 730 polítics són processats actualment per corrupteles de diferent tenor.
El clam per més transparència


La periodista italiana Paola del Vecchio afegeix que, per si fos poc, el país ibèric continua sent una de les destinacions principals dels que renten diners. "Russos, xinesos i italians es dediquen al rentat de diners a Espanya des de fa anys", assegura l'experta en crim organitzat. Segons Victòria Anderica, d'Access Info Europe, una organització que promou la transparència en la Unió Europea (UE), el Govern espanyol no els ha informat sobre les seves mesures per lluitar contra l'economia subversiva i la malversació de fons públics.

Access Info Europe exigeix ​​que Espanya endureixi el control públic dels processos econòmics i burocràtics, incloent la qüestió del finançament dels partits polítics. Però, segons l'economista alemany Frank Abegg, els nivells creixents de corrupció a Espanya s'han de sobretot a la lentitud amb que funciona la Justícia en aquest país. "Els tribunals es demoren tant en dur a terme un judici que els acusats tenen temps suficient d'eliminar les evidències incriminatòries", diu Abegg.

En aquest sentit, els mitjans espanyols li retreuen als tribunas haver perdut la seva independència per acabar convertides en titelles dels polítics. L'escriptor madrileny Lleó Arsenal va més lluny, i opina que la Justícia no és capaç d'emetre un veredicte que no estigui influenciat pels interessos comuns de l'Estat i el sector empresarial privat. Arsenal no creu ni tan sols en la independència dels sindicats. Per això ha anunciat la seva intenció de crear un nou partit d'esquerra que sobresurti com una alternativa a l'hegemonia bipartidista del Partit Socialista (PSOE) i el PP.


http://noticies.sirius.cat/2013/02/mariano-rajoy-viatja-alemanya-sota.html

Un estudio alemán insiste en que la mentalidad ultra avanza en la clase media

Los estudios sociológicos advierten desde hace años sobre el avance de las ideas y presupuestos de extrema derecha en el “centro” de la sociedad, lo que se entiende por “clase media”. No es un fenómeno alemán sino europeo, pero en Alemania tiene un seguimiento académico exhaustivo y, por razones históricas, la repercusión de sus datos tiene mayor impacto informativo.
Desde 2002 los investigadores Elmar Brähler y Oliver Decker publican a través de la Fundación Friedrich Ebert, la gran institución próxima al Partido Socialdemócrata, un “barómetro sobre las concepciones antidemocráticas de la población alemana”. El estudio hace un seguimiento sociológico de la opinión en materia de posiciones nazis, xenofobia, antisemitismo e islamofobia y darwinismo social (sobreviven y se imponen los más fuertes) en general.
 
Los resultados de este estudio, divulgados ayer en Berlín y que hoy harán titulares en los principales diarios alemanes, advierten de que más de ocho millones de alemanes uno de cada diez, desearía un “Führer”, y que uno de cada seis aprueba la ficción de un pueblo unido en su común interés y representado por un partido nacional único. Un 9% puede considerarse de extrema derecha.
 
El estudio establece que uno de cada seis alemanes del Este (16%) tiene una “concepción del mundo de extrema derecha”, tendencia que va en aumento en relación a anteriores encuestas y que arraiga en la juventud, el grupo de edad entre 14 y 30 años.
 
Los autores subrayan que el avance de esta mentalidad no es un fenómeno de la Alemania del Este, sino que tiene que ver con “estructuras socioeconómicas” que pueden presentarse en cualquier región del país.
 
Un 39% de los encuestados en el Este y un 22% en el Oeste del país son considerados xenófobos tras el análisis de sus respuestas. En cuanto a islamofobia, el porcentaje es ligeramente superior, 41% y 35%, respectivamente.
 
La afirmación de que “sin la aniquilación de los judíos Hitler sería hoy considerado un gran hombre de estado” es completamente rechazada por un 51,4% y más bien rechazada por otro 20,2%, pero un 28,4% se declara de acuerdo o parcialmente de acuerdo con ella.
La superioridad intrínseca de los alemanes (“por su naturaleza los alemanes son superiores a otros pueblos”) es negada por la mayoría, un 62,4%, pero un 37,6% la aprueba con diversos matices: “en parte si, en parte no”, 19,9%, “más bien si”, 12,6% y “por completo” 5,2%.
 
Otro 35% se declara de acuerdo con la afirmación de que, “En la sociedad, como en la naturaleza, los más fuertes deben imponerse siempre”. Un 65% se opone.
 
Curiosamente es en las ciudades con mayor presencia de extranjeros, como Hamburgo y Berlín, donde la opinión xenófoba es menor. En zonas rurales con poca industria y presencia de emigrantes extranjeros es donde la xenofobia es mayor. El antisemitismo, que en el Este siempre había sido menor que en el Oeste, parece haberse equilibrado territorialmente, con entre un 15% y un 20% de respuestas que reflejan esa tara europea.

Cayo Lara: “España está intervenida”


El coordinador federal de Izquierda Unida, Cayo Lara, ha exigido este domingo a todo el Gobierno, con Mariano Rajoy a la cabeza, que “deje de mentir” y explique con claridad las razones por las que ha decidido que sean los “ciudadanos los que paguen el ‘agujero’ de la Banca que ha provocado la estafa inmobiliaria”.
En una rueda de prensa ofrecida en la sede de IU de Ciudad Real, Lara destacó que tras la acción de rescate decidida ayer por el Gobierno del PP y el Eurogrupo para que se dé a la Banca a través del FROB hasta 100.000 millones de euros a devolver por el Estado con intereses “España está intervenida a todos los efectos”.
“Esta deuda –dijo- lo vamos a pagar entre todos a través de un doble rescate, ya que es el Estado el que absorbe la deuda de las entidades financieras con problemas y quien se convierte en garante de la misma ante Europa”.
El coordinador federal de IU rechazó de plano el intento del Gobierno de la derecha de hace pasar lo ocurrido por la simple concesión de una línea de crédito y restar importancia a la cantidad prestada. Detalló que la necesidad de crédito que pueden tener las entidades afectadas por activos tóxicos inmobiliarios “supera los 100.000 millones de euros” y que estamos sin ningún tipo de rodeos ante un “rescate y una intervención”, de lo que da buena cuenta el comunicado que el Eurogrupo lanzó ayer donde “ya avisan de que van a estar vigilantes mientras se produce el préstamo”.
Explicó que, pese a lo que trata de ‘vender’ el Gobierno de forma reiterada, el Estado “aumenta su deuda y su déficit y, de media, cada español va a tener una deuda individual de más de 2.000 euros que pagará a través de los Presupuestos Generales del Estado”.
Para Lara, “no hay duda de que vamos a tener que pagar esa deuda que no es nuestra y sus intereses antes que tener un Estado del bienestar, por mucho que De Guindos diga que sólo afecta al sistema financiero. Afecta también al Estado porque es el garante de todo este montaje”.
Cayo Lara señaló que el déficit público va a aumentar considerablemente con esta operación y que, por mucho que lo nieguen Rajoy y sus ministros “Europa ya nos ha dado algunas directrices que tenemos que seguir” para tener controlado este déficit que ahora se puede disparar. Enumeró que entre ellas están “subir el IVA, incrementar el ajuste en las prestaciones por desempleo que ya se recortan en los Presupuestos de 2012 un 5,4% pese a que el Gobierno prevé 650.000 parados más, reducir el gasto en pensiones y acelerar la aplicación del retraso en la edad de jubilación”, todo ellos “al margen de reducir los empleados públicos y aumentar las privatizaciones”.
El máximo responsable de IU tachó de “falacia” el análisis que se hace desde Moncloa de que estos 100.000 millones ayudarán a que el crédito llegue a familias y pymes. “La Banca lleva tiempo recibiendo prestamos al 1% de interés y no se ha destinado a la economía productiva y sí a especular”.
“Eso mismo –adelantó- va a pasar ahora con esta recapitalización del sistema financiero. Va a ir principalmente destinado a pagar las deudas de la Banca española con la francesa, la alemana y de otros países, pero no para beneficiar a los ciudadanos”.
El máximo responsable federal de IU insistió en que la deuda se pagará a toda costa, aunque se preguntó “cómo y con qué”. Recordó que de ello son en buena medida responsables PP y PSOE debido al cambio de la Constitución que impusieron en agosto pasado para que pagar la deuda y sus intereses estén “por delante del bienestar social”.
Cayo Lara consideró imprescindible por todos estos motivos que Mariano Rajoy comparezca ante el Parlamento de forma urgente porque “los ciudadanos quieren saber lo que ha pasado, para que no se repita, pero también para depurar responsabilidades de los gobiernos anteriores y actuales, de los consejos de administración de las entidades financieras, del Banco de España y de los órganos reguladores como la Comisión Nacional del Mercado de Valores” (CNMV).
“Rajoy se comprometió a decir la verdad a los españoles y no lo está haciendo. Es urgente que explique en el Parlamento por qué el Estado absorbe la deuda de los bancos, a qué condiciones y con qué coste para los ciudadanos”, sentenció.
Fuente:
http://www.larepublica.es/?p=18061

Alemania sube salarios: poco y tarde

Tras veinte años de estancamiento salarial, el aumento real será del 1%. Su impacto en la eurocrisis será mínimo

IG Metall, el gran sindicato metalúrgico alemán consiguió el día 19 un incremento salarial del 4,3% hasta mayo de 2013 para los 3,6 millones de trabajadores del sector del automóvil, electrónica y metalurgia. Los salarios suben en Alemania ¿Una buena noticia para la eurozona? Sin duda: cuanto más consuman los alemanes, mejor para nuestras exportaciones y para la dinamización de la eurozona en general. Pero suben poco y tarde.

El incremento salarial afecta a sólo una tercera parte del colectivo laboral regulado en convenios. La subida media real para este año será del 3% y teniendo en cuenta la inflación (previsión del 2,3%) ni siquiera superará el 1%, señala Eckart Tuchtfeld, experto de Commerzbank en declaraciones al Süddeutsche Zeitung. Es mejor que nada y mejor que la situación del año pasado, cuando los salarios reales se redujeron un 0,3%, mientras la productividad aumentaba un 1,3%, según el cálculo de la Hans-Böckler Stiftung, próxima a los sindicatos.

El resultado es que la diferencia de costes salariales por unidad entre Alemania y sus socios, uno de los factores de desequilibrio interno en la eurozona, se va a reducir “muy poco”, dice Jürgen Michels, economista jefe de Citi group.

Es verdad que se trata del, “aumento salarial más importante en veinte años”, como enfatiza estos días la prensa conservadora francesa, atrincherada en vender el modelo alemán en su pulso para las legislativas del 17 de junio con François Hollande. Lo que no se dice es que en veinte años los salarios, simplemente, no subieron. La explicación está en las circunstancias en las que Alemania realizó su reunificación nacional en 1990.

Desde la reunificación, la economía alemana ha crecido alrededor de un 30%, pero el resultado no ha sido una prosperidad general sino un enorme incremento de la desigualdad y de la precariedad laboral. El debate sobre si eso es, a pesar de todo, mejor que un 25% de paro es engañoso, pues la situación alemana es fundamentalmente lo mismo en las mucho más favorables condiciones de una economía organizada e integrada que supo diseñar una estrategia nacional exportadora, algo absolutamente fuera del alcance de las posibilidades estructurales de las economías mediterráneas.

La reunificación alemana tuvo una factura de dos billones de euros que fue lo que forjó la actual alergia al gasto (olvídense de la leyenda de Weimar). La empresa alemana acometió entonces su doble expansión al Este: la antigua RDA y el Este de Europa, convertido en patio trasero alemán. En ambos casos contó con una vasta reserva de mano de obra barata, lo que tuvo profundas consecuencias, primero para los trabajadores alemanes y luego para los europeos en general y los meridionales en particular.

En Alemania del Este el desmoronamiento social impidió que los sindicatos arraigaran en lo que era un tejido laboralmente derrotado por la gran quiebra industrial que la paridad monetaria entre el Deutsche Mark y el marco oriental exacerbó. Tras la reunificación, el Este era un panorama de ciudades industriales vaciadas por la emigración provocada por la quiebra de empresas y sectores industriales enteros. En el conjunto de Alemania, la afiliación a la gran federación sindical, la DGB, cayó de 11 millones en 1991 a 7,7 millones en 2003. La capacidad sindical de negociación y cogestión empresarial aun cayó más.

En esa situación de debilidad sindical se sitúan tan el avance de la precariedad laboral como el modelo salarial alemán de los últimos veinte años: un recorte sin precedentes que se presentó a los sindicatos entre grandes presiones y bajo la constante amenaza del paro y de deslocalizar las empresas hacia países como Eslovaquia, Polonia o Hungría con salarios mucho más bajos. Entre 1998 y 2006, los costes salariales por unidad cayeron y los salarios reales retrocedieron durante siete años consecutivos. Fue un gran éxito empresarial y un triunfo de la estrategia nacional exportadora que, combinada con la introducción del euro, dobló en veinte años el peso de las exportaciones alemanas en el PNB. Fue también un elemento clave para la exacerbación del desequilibrio interno en la eurozona. Fue así como un gran “éxito alemán” se tradujo en un enorme problema para la eurozona.

Por el camino Alemania perdió una de sus principales virtudes, que la contabilidad macroeconómica pierde de vista, pero que es esencial para la salud de una sociedad y el vigor de su moral del trabajo: la seguridad laboral y de pensiones, la nivelación y la equidad. Como Japón en Asia, Alemania era una sociedad más nivelada que la media europea. Tras esta terapia de veinte años se ha convertido en un país europeo normal: el 1% más rico de su población concentra el 23% de la riqueza –una relación muy parecida a la existente en Estados Unidos- y el 10% más favorecido tiene el 60%, mientras la mitad de la población sólo dispone del 2%. ¿Un éxito?, ¿una degradación?, juzguen ustedes mismos. En cualquier caso, esta es una crisis general, integrada, de vasos comunicantes que interrelacionan diversas enfermedades nacionales –la nuestra con el ladrillo, una de las más necias e impunes. Y cuanto antes se reconozca, mejor.

Grietas en el edificio de Merkel

Diario de BerlínEl factor Hollande siembra las primeras dudas en Alemania, pero la crisis evoluciona más rápido que esas dudas

La crisis europea se está poniendo al rojo vivo. Merkel comienza a pisar terreno quebradizo en su propia casa. Si Alemania percibe que su política europea está sembrando el caos, la canciller se hundirá. De momento aparecen las primeras grietas, pero su leal oposición no las explota. ¿Aguantará el edificio hasta las elecciones generales alemanas de otoño de 2013? La situación es incierta.

Por un lado asoman anticuerpos que podríamos resumir en el factor Hollande, pero por otro los acontecimientos van más rápido que la lenta toma de conciencia, y amenazan con convertir la doble crisis, económica y política, en una espiral desintegradora. En Alemania mucho dependerá de que el manso partido socialdemócrata, SPD, plante cara, lo que no está nada claro.

La eurocrisis es consecuencia de una quiebra financiera y bancaria, pero Berlín cambió ese diagnóstico que obligaba a “reformar el capitalismo” -Sarkozy dixit- por una leyenda populista y xenófoba, sobre países buenos y malos que habían hecho o no hecho los deberes. Sobre ese discurso cambiado Merkel podía cabalgar hasta las elecciones generales alemanas de otoño de 2013 y vencer. Las cosas podían empeorar en Europa, pero mientras no lo hicieran en Alemania el mecanismo funcionaba.

Esta leyenda fue inmediatamente apoyada por el sector financiero por la sencilla razón de que con ella desaparecía del banquillo de los acusados. Se impuso con facilidad porque dicho sector tiene una gran influencia en el establishment político-institucional europeo y en sus correas de transmisión mediáticas. Europa tiene un serio problema de independencia político-informativa. Por ello fue muy fácil sentar a un griego –cierto, con antecedentes penales, pero eso es anecdótico- en el banquillo de los acusados.

“Nosotros no somos Grecia”, fue el nervioso mantra que los dirigentes de otros países malos entonaron, mientras Alexis Zorba era injustamente maltratado. Nada en la situación del griego dependía de su conducta. Su extremo sacrificio y ahorro para devolver deudas bancarias moralmente dudosas, solo sirvió para incrementar su deuda y su miseria. La clase media y baja griega, en la franja social de Europa menos inserta en la economía global, está siendo crucificada entre la indigna y ciega complicidad de quienes ya comienzan a sufrir el mismo tratamiento. Pero la evidencia de que la leyenda alemana conduce al desastre se impone poco a poco fuera de Grecia.

De Holanda, cuyo gobierno era el principal apoyo al rigorismo de Merkel, hasta Hollande, el nuevo presidente francés con un nuevo discurso que deja cojo al eje franco-alemán, pasando por el temeroso murmullo de la carta de doce jefes de gobierno europeo del pasado marzo, las quejas y tensiones españolas ante las manifiestas grietas que se abren, y el malestar de los jerarcas de la burocracia de Bruselas por haber sido degradados por las decisiones del duopolio Merkel-Sarkozy, todo empuja hacia un replanteamiento.

No se trata de austeridad contra crecimiento, sino de democracia, de soberanía popular y de rescatar el modelo europeo secuestrado por el poder financiero y un establishment político a él sometido por treinta años de inercia.

Que un primer ministro griego haya caído por sugerir un referéndum y que los griegos sean demonizados por ideas como una auditoria de la deuda -es decir por querer saber cuanto se debe, a quién se debe y por qué- ilustra perfectamente el contenido antidemócratico que se desprende del pacto fiscal de Merkel, que priva a los parlamentos de su principal atributo de soberanía: el control de los presupuestos.

François Hollande llegó el martes a Berlín para entrevistarse con Angela Merkel tras evocar en el Hotel de Ville parisino el espíritu popular y rebelde de 1848 y 1968. La pregunta es si tiene un proyecto y una voluntad de transformación, o si va a ser una especie de Obama europeo: un espejismo creado por la desesperada expectativa del imaginario popular.

Que sea espejismo o sea realidad es algo que sólo la propia sociedad puede determinar. El De Gaulle que en junio de 1940 apeló a la nación, habría sido un general sin ejército si los franceses no se hubieran levantado. En manos de sus gestores, el replanteamiento de la política anticrisis europea parece condenado a la mera gesticulación si no tiene detrás una presión rebelde que lo empuje.

En Alemania habrá que ver si la mentira que sostiene el edificio merkeliano, la crisis de deuda en lugar de una crisis bancaria, aguantará hasta otoño de 2013. Desde hace algunas semanas las señales sugieren grietas en el Alemania va bien. Las elecciones de Renania del Norte-Westfalia han consagrado cierta derrota del rigorismo merkeliano en su propio campo. Las exportaciones alemanas a la Unión Europea, principal mercado alemán, están en su punto más bajo en veinte años. Han caído seis puntos entre 2007 y 2011. El crecimiento alemán, la buena noticia de la UE, es de sólo medio punto del PIB anual y depende de una China que se enfría y de la demanda de los BRICs. Merkel camina sobre cáscaras de huevo.

La oposición socialdemócrata, el SPD, abrazó el neoliberalismo. Al día de hoy aún tiene que decidir si su objetivo es echar a Merkel de la cancillería, o gobernar con ella en coalición en 2013. De sus tres líderes, dos, Peer Steinbrück y Frank-Walter Steinmeier, son partidarios de lo segundo. El tercero, Sigmar Gabriel, se ha visto potenciado por las elecciones de Renania del Norte-Westfalia y por el factor Hollande. Pero mientras el SPD titubea, la crisis europea avanza. Esa diferencia de velocidades es el gran problema.