Ciutadans per la República
Se acerca una nueva
convocatoria electoral en el Estado español, en un momento en el que
la crisis económica capitalista sigue extendiéndose imparable,
junto con sus devastadores efectos sobre los trabajadores, parados y
otros sectores en riesgo.
Las nefastas políticas
emprendidas por el gobierno del PSOE encabezado por el presidente
Rodríguez Zapatero, no sólo no han frenado la crisis, sino que la
ha potenciado mediante reformas que han golpeado duramente al pueblo,
como la reforma laboral, de las pensiones y otras medidas de recortes
emprendidas para succionar dinero público, el de todos, hacia los
bolsillos de un puñado de especuladores y de las grandes fortunas.
En el plano
internacional, Zapatero y el PSOE han sido cómplices de las matanzas
perpetradas por la OTAN en Afganistán y Libia entre otros países,
han colaborado con las políticas clandestinas de la CIA
estadounidense, han cedido el suelo de nuestro país para el “escudo
antimisiles” de Estados Unidos enfocado contra Rusia y China,
convirtiendo así a España en un posible blanco militar, y han
apoyado la política de Israel y la OTAN contra los pueblos árabes
–y el palestino en particular– y contra el gobierno de Irán,
amenazado militarmente por las potencias occidentales y el sionismo.
Al mismo tiempo, ha seguido la política iniciada por otros gobiernos
españoles de someter la economía del país a los intereses de las
grandes potencias europeas (Alemania y Francia), que no tienen mayor
interés que el de asegurar que sus bancos privados –principales
poseedores de la deuda española– recibirán sus suculentos
beneficios, a costa de empobrecer salvajemente a los ciudadanos
españoles.
Las encuestas otorgan la
victoria por un amplio margen al Partido Popular, un partido
neofranquista, reaccionario, neoliberal y donde anidan grupos
fascistas en sus entrañas. El PSOE probablemente sufrirá un duro
descalabro, se mantendrán estables las formaciones nacionalistas de
derechas (CiU, PNV y Coalición Canaria), mientras que pueden
registrar ascensos más o menos importantes otras formaciones como
Izquierda Unida, el reaccionario UPyD de Rosa Díez, y puede entrar
en el parlamento la coalición ecologista-neoliberal Compromís-Equo.
Es evidente que las
políticas del PP, una vez alcance el poder político, no serán muy
diferentes a las del PSOE, como se ha demostrado cuando controlaban
el gobierno: en la política interior, proseguirán invariablemente
los ajustes neoliberales que incluyen privatizaciones, ataques a los
derechos de los trabajadores y de los sectores empobrecidos, recortes
sociales, disciplina de hierro para mantener el flujo de capitales
públicos hacia los bancos, etc. En el aspecto internacional, el
atlantismo y pro-sionismo del PSOE seguirá siendo la hoja de ruta
del PP, así como el servilismo de lacayo colonial de Zapatero hacia
los gobiernos de Alemania y Francia, que imponen las agendas
políticas y económicas al resto de Europa.
El dilema de la
votación
A pesar de que la espiral
de crisis se acelera, dejando caducas las realidades políticas y
económicas vigentes, las grandes fuerzas políticas de la izquierda
y algunos movimientos sociales siguen enclaustrados en sus esquemas y
no han modificado su percepción de la realidad. Hay quienes sueñan
todavía con resucitar un “capitalismo de rostro humano”, quienes
como Rubalcaba del PSOE –sabiendo que estará en la oposición–,
prometen demagógicamente aplicar políticas socialdemócratas,
mientras que hicieron todo lo contrario desde el gobierno. Hay otros
que centran sus discursos en pedir más democracia dentro del
sistema, cuando es evidente que el sistema electoralista y su mini
democracia restringida y controlada, no se puede “mejorar” ni
separar de los intereses privados, del control de los sectores
ocultos del Estado y del poder de los grandes medios de comunicación,
sin romperlo en su totalidad. Y hay también quien piensa todavía en
mantener un Estado del bienestar sin tocar el sistema político y
económico vigente, a pesar de que los grandes intereses económicos
y sus agentes a sueldo –los políticos del sistema, los
intelectuales y medios de comunicación– se esfuerzan en
deslegitimar y descomponer para preparar su demolición total este
Estado del bienestar, transfiriendo los recursos públicos hacia
manos privadas –bancos, mutuas de salud, universidades y escuelas
privadas, etc.– precarizando aún más la vida de la mayoría de la
población, que dejará de tener acceso a los servicios públicos.
En estas circunstancias,
pensamos desde Ciutadans per la República que la grave situación de
crisis económica y la deslegitimación que sufren ante el pueblo los
sistemas electoralistas y de democracia secuestrada –especialmente
la española, con su monarquía heredada del franquismo–, requieren
propuestas políticas audaces que rompan con el apoliticismo de
muchos trabajadores y vayan más allá de algunos parches al sistema,
planteando abiertamente la necesidad de una superación del mismo.
Por este motivo, creemos que desde la izquierda se debe tener en
perspectiva la idea de la III República y la defensa del sector
público como marco verdaderamente democrático y social para los
ciudadanos y para las nacionalidades de nuestro país, y la ruptura
con el atlantismo, el sionismo y las potencias de la OTAN como marco
para una nueva etapa de relaciones internacionales, solidarias y
equitativas, del Estado español con el resto de los pueblos del
mundo.
Somos conscientes del
peligro de involución y de represión contra los derechos de los
trabajadores que supondrá la probable mayoría absoluta del PP, y
además conocemos lo que ha sucedido tanto con gobiernos llamados “de
progreso” (Zapatero en España, el “tripartit” o la Entesa en
Cataluña) como los reaccionarios de CiU: cuando la crisis aprieta y
los verdaderos poderes en la sombra imponen sacrificios o medidas
favorables a los grandes intereses privados, ninguno duda en aplicar
la directriz de los recortes sociales. Y quien crea que esto es un
fenómeno aislado, que mire a Portugal, donde el Bloco d’Esquerda
apoyó los duros recortes sociales del anterior gobierno socialista,
o que se contemple en el espejo griego: los parecidos entre un
“gobierno de progreso” –el partido socialista del defenestrado
Papandreu– y un “gobierno de derechas” –Nueva Democracia–
son tales que la Unión Europea ha impuesto un gobierno de ambos
partidos para implantar medidas mucho más dictatoriales contra la
clase obrera y el pueblo de Grecia. ¿Alguien duda que aquí no
podría suceder algo parecido entre el PSOE y sus satélites, y el
PP?
Ante las elecciones del
20 N, desde Ciutadans per la República entendemos que nos
encontramos ante una situación muy compleja y por ello pedimos que
los ciudadanos voten conscientemente: pedimos a todos aquellos que
deseen votar a alguna formación política ante todo que voten a
partidos de izquierda y que no voten a los partidos fascistas,
racistas y xenófobos como Plataforma per Catalunya y otros
ultraderechistas, de los que pedimos su ilegalización por promover
ideas terroristas; tampoco a los partidos de la crisis, de los
intereses del gran capital, de la OTAN, de la monarquía y de la
mini-democracia secuestrada, como el PP y el PSOE. Pedimos que no se
vote a los partidos que defienden los recortes sociales, las reformas
laborales contra los trabajadores y las políticas que empobrecen a
los trabajadores y sus familias. Y también pedimos que no se vote a
ninguna formación política que esté a favor de las guerras
imperialistas y de agresión contra otros pueblos.
Asimismo, quien quiera
expresar su rechazo a la situación actual y no desee votar a ningún
partido, pedimos que tengan una actitud activa mediante el voto nulo
o blanco –de cuyos resultados prácticamente nunca informan los
grandes medios de prensa–, y que sea consciente que el voto en
blanco, por efectos del sistema electoral vigente, pasará a
contabilizarse como un voto para el partido más votado, con toda
probabilidad el PP, mientras que el voto nulo no pasa a
contabilizarse, con lo cual es la opción más adecuada.
Tras las elecciones
emergerá una nueva etapa política caracterizada por nuevas y duras
agresiones sociales y laborales contra los trabajadores y los
sectores populares (desempleados, pequeños comerciantes y autónomos,
pobres, estudiantes, etc.). En estas circunstancias, surgirán nuevas
luchas y nuevas respuestas sociales y políticas para frenar las
agresiones que pondrán en cuestión la necesidad de superar el marco
político actual basado en una monarquía que trata de levantar su
legitimidad ocultando su procedencia franquista y practicando un
revisionismo histórico que pretende volver a condenar a las víctimas
del franquismo. Por este motivo, la reivindicación de la memoria
histórica y de la continuidad con la experiencia popular y política
de la II República, la condena de los crímenes y criminales del
franquismo así como la rehabilitación de todas las víctimas del
fascismo deberá ser uno de los ejes principales que impulsen la
acción política de la verdadera izquierda, la izquierda
comprometida con las transformaciones sociales. Por otra parte, los
dos grandes partidos, PP y PSOE, son los principales pilares de la
monarquía española, régimen impuesto por el franquismo y que por
tanto considera como terroristas a todos aquellos que lucharon por la
República y por acabar con la dictadura fascista.
Desde Ciutadans per la
República estaremos apoyando, con nuestros modestos esfuerzos, tanto
las luchas sociales como a aquellas fuerzas políticas que se pongan
del lado del pueblo y que muestren su voluntad de defender la III
República y la ruptura con la política y con los partidos
atlantistas que promueven las agresiones neocoloniales contra los
pueblos oprimidos.
