REFLEXIONES ANTE LAS ELECCIONES DEL 20 DE NOVIEMBRE

Ciutadans per la República


Se acerca una nueva convocatoria electoral en el Estado español, en un momento en el que la crisis económica capitalista sigue extendiéndose imparable, junto con sus devastadores efectos sobre los trabajadores, parados y otros sectores en riesgo.

Las nefastas políticas emprendidas por el gobierno del PSOE encabezado por el presidente Rodríguez Zapatero, no sólo no han frenado la crisis, sino que la ha potenciado mediante reformas que han golpeado duramente al pueblo, como la reforma laboral, de las pensiones y otras medidas de recortes emprendidas para succionar dinero público, el de todos, hacia los bolsillos de un puñado de especuladores y de las grandes fortunas.

En el plano internacional, Zapatero y el PSOE han sido cómplices de las matanzas perpetradas por la OTAN en Afganistán y Libia entre otros países, han colaborado con las políticas clandestinas de la CIA estadounidense, han cedido el suelo de nuestro país para el “escudo antimisiles” de Estados Unidos enfocado contra Rusia y China, convirtiendo así a España en un posible blanco militar, y han apoyado la política de Israel y la OTAN contra los pueblos árabes –y el palestino en particular– y contra el gobierno de Irán, amenazado militarmente por las potencias occidentales y el sionismo. Al mismo tiempo, ha seguido la política iniciada por otros gobiernos españoles de someter la economía del país a los intereses de las grandes potencias europeas (Alemania y Francia), que no tienen mayor interés que el de asegurar que sus bancos privados –principales poseedores de la deuda española– recibirán sus suculentos beneficios, a costa de empobrecer salvajemente a los ciudadanos españoles.

Las encuestas otorgan la victoria por un amplio margen al Partido Popular, un partido neofranquista, reaccionario, neoliberal y donde anidan grupos fascistas en sus entrañas. El PSOE probablemente sufrirá un duro descalabro, se mantendrán estables las formaciones nacionalistas de derechas (CiU, PNV y Coalición Canaria), mientras que pueden registrar ascensos más o menos importantes otras formaciones como Izquierda Unida, el reaccionario UPyD de Rosa Díez, y puede entrar en el parlamento la coalición ecologista-neoliberal Compromís-Equo.

Es evidente que las políticas del PP, una vez alcance el poder político, no serán muy diferentes a las del PSOE, como se ha demostrado cuando controlaban el gobierno: en la política interior, proseguirán invariablemente los ajustes neoliberales que incluyen privatizaciones, ataques a los derechos de los trabajadores y de los sectores empobrecidos, recortes sociales, disciplina de hierro para mantener el flujo de capitales públicos hacia los bancos, etc. En el aspecto internacional, el atlantismo y pro-sionismo del PSOE seguirá siendo la hoja de ruta del PP, así como el servilismo de lacayo colonial de Zapatero hacia los gobiernos de Alemania y Francia, que imponen las agendas políticas y económicas al resto de Europa.

El dilema de la votación

A pesar de que la espiral de crisis se acelera, dejando caducas las realidades políticas y económicas vigentes, las grandes fuerzas políticas de la izquierda y algunos movimientos sociales siguen enclaustrados en sus esquemas y no han modificado su percepción de la realidad. Hay quienes sueñan todavía con resucitar un “capitalismo de rostro humano”, quienes como Rubalcaba del PSOE –sabiendo que estará en la oposición–, prometen demagógicamente aplicar políticas socialdemócratas, mientras que hicieron todo lo contrario desde el gobierno. Hay otros que centran sus discursos en pedir más democracia dentro del sistema, cuando es evidente que el sistema electoralista y su mini democracia restringida y controlada, no se puede “mejorar” ni separar de los intereses privados, del control de los sectores ocultos del Estado y del poder de los grandes medios de comunicación, sin romperlo en su totalidad. Y hay también quien piensa todavía en mantener un Estado del bienestar sin tocar el sistema político y económico vigente, a pesar de que los grandes intereses económicos y sus agentes a sueldo –los políticos del sistema, los intelectuales y medios de comunicación– se esfuerzan en deslegitimar y descomponer para preparar su demolición total este Estado del bienestar, transfiriendo los recursos públicos hacia manos privadas –bancos, mutuas de salud, universidades y escuelas privadas, etc.– precarizando aún más la vida de la mayoría de la población, que dejará de tener acceso a los servicios públicos.

En estas circunstancias, pensamos desde Ciutadans per la República que la grave situación de crisis económica y la deslegitimación que sufren ante el pueblo los sistemas electoralistas y de democracia secuestrada –especialmente la española, con su monarquía heredada del franquismo–, requieren propuestas políticas audaces que rompan con el apoliticismo de muchos trabajadores y vayan más allá de algunos parches al sistema, planteando abiertamente la necesidad de una superación del mismo. Por este motivo, creemos que desde la izquierda se debe tener en perspectiva la idea de la III República y la defensa del sector público como marco verdaderamente democrático y social para los ciudadanos y para las nacionalidades de nuestro país, y la ruptura con el atlantismo, el sionismo y las potencias de la OTAN como marco para una nueva etapa de relaciones internacionales, solidarias y equitativas, del Estado español con el resto de los pueblos del mundo.

Somos conscientes del peligro de involución y de represión contra los derechos de los trabajadores que supondrá la probable mayoría absoluta del PP, y además conocemos lo que ha sucedido tanto con gobiernos llamados “de progreso” (Zapatero en España, el “tripartit” o la Entesa en Cataluña) como los reaccionarios de CiU: cuando la crisis aprieta y los verdaderos poderes en la sombra imponen sacrificios o medidas favorables a los grandes intereses privados, ninguno duda en aplicar la directriz de los recortes sociales. Y quien crea que esto es un fenómeno aislado, que mire a Portugal, donde el Bloco d’Esquerda apoyó los duros recortes sociales del anterior gobierno socialista, o que se contemple en el espejo griego: los parecidos entre un “gobierno de progreso” –el partido socialista del defenestrado Papandreu– y un “gobierno de derechas” –Nueva Democracia– son tales que la Unión Europea ha impuesto un gobierno de ambos partidos para implantar medidas mucho más dictatoriales contra la clase obrera y el pueblo de Grecia. ¿Alguien duda que aquí no podría suceder algo parecido entre el PSOE y sus satélites, y el PP?

Ante las elecciones del 20 N, desde Ciutadans per la República entendemos que nos encontramos ante una situación muy compleja y por ello pedimos que los ciudadanos voten conscientemente: pedimos a todos aquellos que deseen votar a alguna formación política ante todo que voten a partidos de izquierda y que no voten a los partidos fascistas, racistas y xenófobos como Plataforma per Catalunya y otros ultraderechistas, de los que pedimos su ilegalización por promover ideas terroristas; tampoco a los partidos de la crisis, de los intereses del gran capital, de la OTAN, de la monarquía y de la mini-democracia secuestrada, como el PP y el PSOE. Pedimos que no se vote a los partidos que defienden los recortes sociales, las reformas laborales contra los trabajadores y las políticas que empobrecen a los trabajadores y sus familias. Y también pedimos que no se vote a ninguna formación política que esté a favor de las guerras imperialistas y de agresión contra otros pueblos.

Asimismo, quien quiera expresar su rechazo a la situación actual y no desee votar a ningún partido, pedimos que tengan una actitud activa mediante el voto nulo o blanco –de cuyos resultados prácticamente nunca informan los grandes medios de prensa–, y que sea consciente que el voto en blanco, por efectos del sistema electoral vigente, pasará a contabilizarse como un voto para el partido más votado, con toda probabilidad el PP, mientras que el voto nulo no pasa a contabilizarse, con lo cual es la opción más adecuada.

Tras las elecciones emergerá una nueva etapa política caracterizada por nuevas y duras agresiones sociales y laborales contra los trabajadores y los sectores populares (desempleados, pequeños comerciantes y autónomos, pobres, estudiantes, etc.). En estas circunstancias, surgirán nuevas luchas y nuevas respuestas sociales y políticas para frenar las agresiones que pondrán en cuestión la necesidad de superar el marco político actual basado en una monarquía que trata de levantar su legitimidad ocultando su procedencia franquista y practicando un revisionismo histórico que pretende volver a condenar a las víctimas del franquismo. Por este motivo, la reivindicación de la memoria histórica y de la continuidad con la experiencia popular y política de la II República, la condena de los crímenes y criminales del franquismo así como la rehabilitación de todas las víctimas del fascismo deberá ser uno de los ejes principales que impulsen la acción política de la verdadera izquierda, la izquierda comprometida con las transformaciones sociales. Por otra parte, los dos grandes partidos, PP y PSOE, son los principales pilares de la monarquía española, régimen impuesto por el franquismo y que por tanto considera como terroristas a todos aquellos que lucharon por la República y por acabar con la dictadura fascista.

Desde Ciutadans per la República estaremos apoyando, con nuestros modestos esfuerzos, tanto las luchas sociales como a aquellas fuerzas políticas que se pongan del lado del pueblo y que muestren su voluntad de defender la III República y la ruptura con la política y con los partidos atlantistas que promueven las agresiones neocoloniales contra los pueblos oprimidos.