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Los trabajadores de “Público” denuncian que Mediapubli se acoge a la reforma laboral para despedir al 84% de la plantilla


Mediapubli, empresa editora de Público, pretende despedir al 84% de la plantilla del diario, según el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) presentado el martes 28 de febrero. Así, las intenciones de la compañía, de la que son principales accionistas Jaume Roures y Tatxo Benet, son dejar en la calle a 134 de los 160 trabajadores de Público y limitar la plantilla a tan sólo 26 personas, en su mayoría con salarios muy bajos, para mantener activa la web.


Los trabajadores denuncian que, en contra de la línea editorial mantenida de forma reiterada por este diario, los propietarios no han dudado en apoyarse en la nueva reforma laboral aprobada recientemente por el gobierno del PP.

La plantilla desconoce además cuáles son los planes de la empresa para la web. En ningún momento la compañía ha facilitado un plan de viabilidad para la misma, por lo que la asamblea de trabajadores defiende que estos compañeros cuenten con los mismos derechos laborales si en un futuro próximo desaparece también la versión digital.

Los trabajadores de Público exigen además que la empresa indemnice a la plantilla de una manera justa y coherente con los principios defendidos por este diario. Además, los colaboradores llevan varios meses sin cobrar.

Dentro del compromiso con nuestros lectores, queremos dejar claro que una web con 26 personas (entre periodistas, informáticos y personal de administración) no es de ningún modo suficiente para mantener la calidad del diario en el que llevamos volcados desde septiembre de 2007.

El diario Público va más allá de una propiedad empresarial. Lo hemos creado entre todos los trabajadores (plantilla y colaboradores) que, durante casi cinco años, hemos levantado este proyecto y, hasta en las peores circunstancias y sin cobrar la nómina, lo hemos sacado adelante. Público pertenece a sus trabajadores y lectores, que son los que han creído en una manera de hacer periodismo que va más allá de ningún interés empresarial.

TV3 estrena hoy “Monarquía o República?” tras “revisarlo” hasta tres veces


Televisió de Catalunya (TVC) emitirá hoy miércoles el documental Monarquía o República? en el programa Sense Ficció, después de meses paralizado por la cadena desde hace casi dos años, y tras anunciar en el Parlament que el programa estaba listo para su emisión en pleno debate social sobre la imputación del esposo de la Infanta Cristina, Iñaki Urdangarin, al que separan diez días para que tenga que declarar ante el juez.

El documental podrá verse a las 23:15 horas y será un “recorrido por los argumentos que sobre los valores de los dos modelos de Estado mantienen expertos y políticos”, según informa TV3 en una nota informativa. Lo hará después de que el Partido Popular tratara de paralizar, sin éxito, su emisión, por considerarla “inadecuada”.

Los elegidos para aportar luz al asunto tratado se dividen en dos grupos bien diferenciados. A favor de la monarquía se posicionan están el ya fallecido exsecretario de la Casa Real Sabino Fernández Campo; Gregorio Peces Barba, quien recientemente defendió vivamente al Rey en Salvados; el exmonarca y exprimer ministro Simeón de Bulgaria; el historiador Paul Preston; o el periodista monárquico Luis María Ansón, entre otros.

En contra de la institución, rostros como Joan Tardà e Iñaki Anasagasti, el ex alcalde de Puerto Real José Antonio Barroso; el filósofo José María Terricabras; el actor e imitador del Rey Toni Albà, o el coordinador de la Red para la Tercera República, Antonio Romero.

En el reportaje también participaron representantes de medios de comunicación como LA REPÚBLICA o Insurgente, aunque no está clara su inclusión en la versión final ya que el trabajo ha surcado un pedregoso camino hasta alcanzar la emisión. Su desarrollo se inició en 2009, a cargo de Montserrat Armengou y Ricard Belis, y dirigidos por Joan Salvat. Desde entonces, se ha revisado en hasta tres ocasiones por no dejar satisfechos a la cúpula de la cadena.

Comunicado de protesta por la emisión del reportaje "Siria, la lucha sin fin" en TVE

La Plataforma “No a la Guerra Imperialista” de Madrid quiere denunciar la tendenciosidad y manipulación de la información sobre la realidad siria del reportaje “Siria, la lucha sin fin” emitido por el programa “Informe Semanal” de TVE el sábado 4 de febrero.
En un reportaje donde se daba por supuesto la naturaleza antidemocrática del Gobierno sirio, y se cedía todo el protagonismo de las manifestaciones pro-democráticas a los grupos armados insurgentes, cuyas imágenes eran difundidas en el reportaje realizando labores de vigilancia y patrullaje de las calles.
No se daba el mismo lujo de detalles de los funerales de policías y militares muertos en los enfrentamientos contra las bandas insurgentes, ni tampoco de las manifestaciones pacíficas a favor del proceso de reformas y del diálogo nacional, silenciando a la oposición legal del interior del país que busca cambios sin recurrir a la violencia.
Se responsabilizaba, en cambio, de la violencia únicamente al Gobierno, silenciándose todas las reformas ya aprobadas y en curso, el multipartidismo, la libertad religiosa y de expresión, las diferentes amnistías otorgadas por el Gobierno sirio, la última en enero pasado.
El reportaje, alejándose completamente del rigor periodístico y de la contrastación de fuentes, se planteaba exclusivamente como un documento tendencioso cuya única finalidad era justificar un hipotético cambio de régimen, invocando consignas vacías, que no atendían a la verdad de los hechos, y que partían de la manipulación y falsificación de la historia siria.
El único interés de dicho reportaje que, en realidad, no era otra cosa que un documento de propaganda anti-sirio, era el de homologar al sistema político sirio con Monarquías o Dictaduras hereditarias o de partido único, impuestas mediante el miedo y la represión, y a partir de una ideología oficial de corte totalitario.
Si los realizadores de dicho documento quisieran encontrar algo así lo hubieran podido encontrar con mayor lujo de detalles y honor a la verdad en regímenes como los de Arabia Saudí o Qatar. Sin embargo, de estos regímenes dictatoriales y verdaderamente hereditarios no hay ninguna referencia en el documento televisivo, excepto con un vaga referencia al resto de “autocracias” que hay en el mundo árabe, colocándose la cadena televisiva pública española en el papel del que da lecciones a un mundo “bárbaro”.
Ninguna referencia a las elecciones presidenciales por las cuales ha sido elegido el actual Presidente sirio, ninguna referencia a la libertad de prensa, o al laicismo en la educación y demás esferas de la vida pública, ninguna referencia a la igualdad entre hombres y mujeres en la legislación siria, o a la constitución de una Asamblea Popular con representación multipartidista. Lamentablemente, de nada de esto se pueden vanagloriar las auténticas dictaduras que todavía hay en el mundo árabe, que reciben puntuales apoyos políticos y económicos de Occidente, y de las cuales se silencian sus crímenes y represión que ejercen contra su propio pueblo.
La manipulación que ejerce tal documento televisivo (sería imposible calificarlo, en sentido estricto, de reportaje periodístico) llega hasta el punto de darnos la opinión de supuestos “expertos” de la situación en Siria sin ni siquiera acompañar su presentación con una breve referencia a su especialidad profesional. Sin embargo, y a pesar de que el documento da por válidos sus testimonios sin aclararnos quienes son, identificamos perfectamente a un periodista de El País, al presidente de Amnistía Internacional en el Estado español, y a un representante del ilegal Consejo Nacional Sirio.
El periodista de El País puede tener formada la opinión que mejor le parezca sobre los acontecimientos sirios, en cualquier caso, no muy diferente a la opinión que ese periódico se formó en cuanto a los acontecimientos libios o kosovares. Pero sobre lo que pasa completamente de lado es sobre la guerra librada entre Siria e Israel, que le ha costado al país árabe muchas vidas humanas y que ha tenido como consecuencia que Israel lograra ocupar parte de su territorio, que todavía no ha abandonado, pero una guerra que para el periodista de El País tan sólo es una excusa ideológica. Sobre lo que tampoco puede pasar de lado el periodista de El País es sobre el firme compromiso de Siria por la estabilidad y la paz de Oriente Medio, contribuyendo a poner fin a la guerra civil que vivía el Líbano en la década de 1980, y dando refugio a los diferentes pueblos desplazados por las guerras que ha sufrido la región (palestinos, kurdos e iraquíes). Esto para el periodista de El País tan sólo es una excusa ideológica y una forma de manipular los sentimientos, pero muy probablemente las víctimas de esas guerras piensen de otra forma. La ceguera intelectual y el odio que inspiran las palabras de dicho periodista, además de suponer una vergüenza y un ultraje para su profesión, sólo provocan pena y lastima en todos aquellos hombres y mujeres que albergan deseos de paz y perdón para Oriente Medio.
Con respecto al presidente de Amnistía Internacional en el Estado español, sólo preguntarle cuál es la fuente de sus informaciones sobre detenidos, torturas y muertos en Siria. Si su fuente es el informe de la ONU publicado en diciembre pasado, manifestarle nuestra incredulidad ante informes que, como el de la ONU, sólo hacen responsables de las muertes y heridos en el conflicto a una de las partes, y que presentan listas de nombres imposibles de verificar o que, cuando se verifican, resulta que pertenecen a personas vivas. Por otra parte, animamos a Amnistía Internacional a que realice un verdadero ejercicio de protección de los derechos humanos y denuncia de sus violaciones viajando al país, y no limitándose a utilizar informes de terceros, y a que, entre sus denuncias, también incluya el contrabando de armamento por las fronteras de Turquía, Líbano y Jordania, los campamentos clandestinos de entrenamiento militar, y los atentados terroristas, secuestros, asesinatos y torturas que realizan los grupos insurgentes que operan en Siria.
Por último, y para mayor bochorno, hablar del represente del así llamado “Consejo Nacional Sirio”. Este Consejo, efectivamente, fue creado en Turquía el año pasado, por políticos y hombres de negocios sirios en el extranjero. Este Consejo sólo representa a aquellos que, por diversas razones, salieron de su país y, ahora, intentan cambiar su régimen violentamente. Estos emigrantes no pueden ser representativos de la voz de los sirios que permanecen en Siria y, ni siquiera, de todos los emigrantes sirios. Independientemente de cuáles sean sus motivaciones para apoyar la solución violenta y la guerra en su país, han sido abiertamente utilizados por las potencias occidentales que buscan redefinir el mapa geopolítico del mundo árabe, como Francia o Estados Unidos. Turquía, país que, hasta hace poco, manifestaba relaciones de buena vecindad con Siria, y entre cuyos presidentes existían relaciones de amistad,  sirve ahora de base de operaciones al llamado “Ejército Libre Sirio”, brazo armado del “Consejo Nacional Sirio”, y que los realizadores del documento televisivo emitido por la televisión pública hacen pasar por una guerrilla popular, con total desprecio por la verdad de los hechos y para mayor insulto de las víctimas civiles, policiales y militares de sus acciones. No hay que buscar muy lejos de este llamado “Ejército Libre Sirio” para encontrar a los responsables de los atentados terroristas en las principales ciudades del país, de los asesinatos de periodistas y escritores sirios, del asesinato del jefe de la Media Luna Roja en el país, de los actos de sabotaje  y de los secuestros de extranjeros en Siria.
En definitiva, el falso reportaje, en realidad, un documento televisivo al servicio de la campaña política, económica y militar de injerencia y desestabilización del país árabe, tendente a cambiar su régimen político, es un canto al idiotismo y la barbarie, que se esconde tras una llamada indiscriminada a los sentimientos y una manipulación fraudulenta de toda la realidad siria. Los telespectadores de la TVE no nos merecemos semejante exaltación de la sinrazón y la brutalidad, presentada como documento rigurosamente periodístico, y sufragado por el dinero de todos nosotros, en un presunto marco constitucional de libertades.
 
 

LA REPÚBLICA busca colaboradores para LA REPÚBLICA TV

LA REPÚBLICA busca colaboradores para poner en marcha una televisión online (tv.larepublica.es) al servicio de los movimientos sociales, los colectivos y los ciudadanos que tratan de romper el muro de la desinformación del régimen político y económico.

La propuesta de este periódico pretende recopilar y difundir los videos elaborados por los colectivos y los ciudadanos, pero también retransmitir EN DIRECTO aquellos actos y movilizaciones de interés en los que tengamos colaboradores retransmitiendo.

Sólo necesitas una cosa: conexión a internet, un portátil con webcam o un teléfono smartphone. Y muchas ganas de retransmitir… la Revolución. Para participar mándanos un correo a la dirección info@larepublica.es con el asunto “LA REPÚBLICA TV”.

Este sábado hizo su primera retransmisión en directo desde el Ateneo Republicano de Paterna, con el acto que la Juventud Comunista, el Partido Comunista de Paterna y el Ateneo Republicano celebraron con el guerrillero “Quico”.

Quiénes son ‘los enemigos’ según EEUU (mediáticos, de momento)

Walter Isaacson [en la imagen superior], presidente de la Junta de Gobernadores de Radiodifusión, máximo ente supervisor de medios audiovisuales de Estados Unidos dirigidos al público extranjero, ha declarado —con el objeto de presionar al Congreso de EEUU para que libere más fondos— que su organismo “necesita más dinero para luchar contra los enemigos”. A saber: Rusia, Venezuela, China e Irán. El jefe de esta organización paraestatal de los medios de comunicación estadounidenses que supervisa las transmisiones internacionales de Estados Unidos, antes responsable en medios privados tan influyentes como la cadena CNN o la revista Time, ha calificado a RT (Russia Today, Novosti), CCTV (cadena pública de la República Popular China), Telesur (Latinoamérica, con sede en Venezuela) y Press TV (Irán) como “enemigos”.

Nosotros Acusamos: manifiesto contra los cómplices "izquierdistas" del imperialismo


"Lo mas penoso para un socialista no son los horrores de la guerra, sino los horrores de la traición de los dirigentes del socialismo de nuestro tiempo" V.I. Lenin

En Rebelión se ha publicado, con el título "Desde Marruecos a Bahréin la reivindicación es la misma: un cambio pacífico y radical que instaure una democracia que ampare los derechos sociales y económicos de la mayoría", un manifiesto en el que un grupo de personajes que se autodenominan de izquierda, y que han apoyado de una manera u otra, la agresión imperialista contra el pueblo libio con la excusa de la supuesta tirania de su lider, sin funciones ejecutivas, Muammar Al Gadaffi, piden que la comunidad internacional haga algo contra Siria.

Sin que, como sucedió también en Libia, se haya demostrado ninguna de las acusaciones contra el gobierno sirio, y sin mencionar en ningún momento la intervención de grupos terroristas financiados por las potencias que hoy se autodenominan como "la comunidad internacional", y despues del salvaje genocidio de los defensores de esa deformación del fascismo que llaman "democracia occidental" contra el pueblo libio, los firmantes piden que la comunidad internacional intervenga en Siria, pues parece que la sangre derramada en Libia y el saqueo de sus recursos naturales no les ha satisfecho su ansia o su servilismo.

En el manifiesto, los firmantes afirman que "Ante la inoperancia internacional, la sociedad siria parece abandonada a su suerte", y dicen que, suponemos que intentando excusar su complicidad, su "condena no encubre la solicitud de ninguna intervención militar occidental ni la imposición de un asedio medieval contra la población siria", aunque todos sabemos que significa su petición, como han demostrado en Libia o lo hicieron anteriormente aplaudiendo otras agresiones imperialistas, como la de Serbia, Costa de Marfil, o tantas otras.

Las primeas firmas del manifiesto son las siguientes: Santiago Alba Rico, Carlos Varea, Piedad Córdoba Ruiz (Colombia), José Luis Sampedro, Sami Naïr, Javier de Lucas, José Camilo López Valls (Cuba), Carlos Taibo, Gilberto López y Rivas (México), Javier Sádaba, Gaspar Llamazares, Atilio Borón (Argentina), Teresa Aranguren, Jaime Pastor, diputada Liliana Olivero (Argentina), Francisco Fernández Buey, Jorge Reichmann, Angélica Lagunas (Argentina), Roberto Montoya, Lobna Dahech (Túnez), Carlos Fernández Liria, Juan Carlos Monedero, Olga Rodríguez, John Brown (Bélgica), Manuel García Fonseca, Juan Luis Ruiz Giménez, Enrique Santiago, Olga Lucas, Yayo Herrero López, Miguel Lamas (Bolivia), Carlos Alberto Ruiz Socha (Colombia), Carlos Sanchís, Luis González Reyes, Itziar Ruiz Giménez, Joaquín Sempere Carreras, Igor Sádaba, Isabel Alba, Javier Barreda, Patricia Rivas, Luis Alegre Zahonero, Inmaculada Jiménez Morell, Francisco Puche, Alberto Montero, Antonio Crespo, Esther Vivas, Ignacio Gutiérrez de Terán, Alejandro Del Águila Mejía (Guatemala), Ángeles Ramírez, Raúl Maíllo García, Javier Couso Permuy, Salvador López Arnal, Antoni Domènech, Alerce Fernández Sánchez, Ana Ruth Vidal Luengo, Miguel Urbán, Houmad el-Kadiri el-Mahdi, María Jesús Fuentes Rebollo, Gladys Martínez López, Sara Sánchez Moreno, Dolores Nauffal Manzur, Dionisio Vacas Cosmo, Paloma Valverde, Agustín Velloso Santisteban, Susana Merino (Argentina), Ester Sanz Murillo, Juan Antonio Baeza Labat, Julio Rodríguez Bueno, Carlos Varias García, Ernest Garcia, Ricardo García Zaldívar, Carlos Ballesteros García, Francisco Altermir, Hector Grad, Cristina Ruiz-Cortina Sierra, Anne Martin, Fina Alemany Costa, Francisco Ruiz De Pablos, Decio Machado Flores, María Rosa de Madariaga Álvarez-Prida, José Luis Lalueza Sazatornil, Joaquina Ramilo Rouco, Nadia Hindi Mediavilla, Santiago González Vallejo, Jaume Saura Estapà, Antonio Martínez Castro, Cristina García Cecilia, Jesús Zanón Bayón, José Luis Carretero Miramar, Aurora Lago, Lucía Molina Martínez, Maria Josefa Sabriá Pau, Ana Ruth Vidal Luengo, Husein Khzam, Gorka Larrabeiti (Italia), José Díaz Sánchez de la Blanca, Toño Hernández, Sinfo Fernández, Luis Martín-Cabrera (EEUU), Cristina Mas, Josep Lluís del Alcázar, Miquel Blanch, Marga Olalla, Luis Carlos Gómez-Pintado, Muhittin Karkin (Turquía), Franck Gaudichaud (Francia), Soledad Delgado Moracho, Fernando Beltrán Llavador, Evgeny A. Shlevkov, Miguel Brieva Estrada, Mª Pau Vila Pastor, Javier Mestre Marcotegui, Manuela Valadés Feito, Lluís Isern Sitjà, Alerce Fernández Sánchez, María Camacho Castaño, Ana García Romero, Guillermo García del Busto Miralles, Ana Andrea Sánchez López, Francisco García Pérez, Lucía Mazarrasa Alvaer, Joan Tenorio Martínez, Lola Bernal Armengol, Ramón Farres Puntí, Carmen Safont Edo, Carlos Javier Moreno García, Jónatham F. Moriche, Anahí Seri, Javier de Vicente, Manuel Zaguirre, Patricio Suárez, Nelly Benavides (Ecuador)

Dizdira Zalakain ha tenido la iniciativa de crear un manifiesto paralelo para denunciar la complicidad con los genocidios capitalistas, escondidos tras coartadas humanitarias pero con finalidad claramente economica, de los firmantes, abriendo un blog, Nosotros Acusamos en el que todo aquel que lo desee puede incluir a otros traidores en la lista de colaboradores con la OTAN y los intereses criminales de las grandes corporaciones economicas.

El blog pretende desenmascarar a los personajes mediáticos que han apoyado o justificado los horrendos crímenes perpetrados en Libia por las fuerzas de la OTAN, y que ahora no dudan en hacer lo mismo ante la posible próxima masacre, esta vez en Siria.
Para colaborar, hay que publicar en Comentarios a esta entrada el nombre del personaje y un link que acredite su condición de cómplice de la OTAN. Debe tratarse de personajes prestigiosos y que aparenten mantener una línea ideológica antiimperialista y/o izquierdista

La manipulación mediática en apoyo de la sabiduría convencional

Article publicat per Vicenç Navarro al diari digital EL PLURAL, 17 d’octubre de 2011

Aquest article critica la manipulació per part dels mitjans d’informació de les enquestes realitzades per mostrar un suport popular a les polítiques d’austeritat que no compten, en realitat, amb tal suport.

Se han publicado recientemente varias encuestas en los medios de mayor difusión de España, tanto públicos como privados, y tanto escritos como radiofónicos o televisivos, en las que, según los titulares subrayados (a los cuales se les da gran prominencia) en tales medios, la población en España (y también, según encuestas semejantes, en Catalunya), prefiere que se hagan recortes del gasto público a que se aumenten los impuestos. La pregunta que se hace al ciudadano en estas encuestas es si prefiere que para reducir el déficit se hagan los recortes de gasto público (alrededor de un 41% lo prefiere) o se incrementen los impuestos (aproximadamente un 35% escoge esta alternativa). Estas encuestas se han ido reproduciendo con gran frecuencia, durante varias semanas.

De estos resultados tales medios derivan que hay apoyo popular a los grandes recortes que se están haciendo de gasto público (incluyendo gasto público social, tal como gasto público en sanidad, en educación, en escuelas de infancia, en servicios sociales, en pensiones, en servicios domiciliarios a las personas con dependencia, y otros), con lo cual, tales decisiones, que por lo visto reflejan un apoyo mayor que a la subida de impuestos, quedan legitimadas por un supuesto apoyo o mandato popular. De ahí la repetitividad de este mensaje en tales medios de información que intentan serlo también de persuasión.

La manera de hacer la pregunta, sin embargo, es altamente tendenciosa, y previsiblemente está orientada a dar el resultado obtenido. La categoría genérica de impuestos expresada y contrastada en estos términos despierta más animosidad que apoyo. A nadie le gusta que le suban los impuestos, y todavía menos para evitar recortes de otra categoría genérica, el gasto público, sin especificar más la naturaleza de tal gasto. La evidencia científica existente en España, incluyendo en Catalunya y en otros países, señala que la respuesta a esta pregunta depende de qué impuestos y de qué colectivos (verán aumentados sus impuestos) estamos hablando, y a qué gasto público nos estamos refiriendo. Los expertos en opinión pública en EEUU, el profesor Robert Blendon de la Kennedy School of Government de la Harvard University, y su colaborador John Benson, acaban de publicar un artículo sobre la opinión del pueblo estadounidense frente a diferentes alternativas que el gobierno federal está considerando para reducir el déficit (“Partisan Conflicts Among the Public on the Economy and Budget Deficit in 2011”), en una de las revistas de economía más conocidas en EEUU, Challenge. Tales autores muestran claramente el error de poner la pregunta en los términos que han hecho distintos medios españoles. La respuesta a la citada pregunta es muy distinta cuando se especifica el colectivo al cual se le subirán los impuestos. Así, la medida para reducir el déficit más favorecida por la población (tanto Demócratas como Republicanos, aunque más los primeros que los segundos) es aumentar los impuestos de personas que ingresan más de 250.000 dólares al año (74%-64%), apoyo mucho mayor que el de recortar el gasto publico. Otras encuestas, por cierto, muestran que tal apoyo a los recortes de gasto público, desciende incluso más cuando se especifica que tal gasto público sería en sanidad, en pensiones, en servicios para personas con dependencia, en educación o en escuelas de infancia (en este orden de impopularidad de recortes). Porcentajes igualmente altos a favor del aumento de los impuestos (62%) los tiene la eliminación de gran número de las deducciones que las grandes empresas (tanto financieras como industriales y de servicios) utilizan para reducir su carga impositiva, y que explican la enorme distancia entre lo que deberían pagar nominalmente y lo que pagan en realidad.

Unos resultados parecidos aparecerían en España si a la población se le ofreciera la siguiente alternativa: en una columna, llamada subida de impuestos, la población podría escoger subir los impuestos de las personas que ingresan más de 125.000 euros; o eliminar las deducciones de las grandes empresas que facturan mas de 150 millones de euros al año (que representan menos de un 0,12% de todas las empresas en España), o de las grandes fortunas o de la banca; o eliminar la utilización de los paraísos fiscales; o eliminar el fraude fiscal de las grandes fortunas, de las grandes empresas y de la banca (que representan 44.000 millones de euros, que es el 74% de todo el fraude fiscal); y por el otro lado, poner una columna que ponga en lugar de recortar gastos públicos, poner como alternativas recortar la sanidad, o las pensiones, o los servicios para personas con dependencia, o la educación, o las escuelas de infancia. Si a la ciudadanía se le preguntara qué preferencias tendría para reducir el déficit si escoger las alternativas en la primera columna frente a las alternativas de la segunda, ¿habría alguien que dudara que la mayoría de la población española, frente a estas alternativas, respondería a favor de la primera columna y sus componentes (subida de impuestos) en lugar de la segunda columna (recortes de gasto público? Ahora bien, tales alternativas probablemente no las vean en gran número de medios que, más que de información, parecen ser instrumentos que intentan la persuasión que generan, reproducen y promueven la sabiduría convencional que es la sabiduría de los establishments políticos, financieros, empresariales y mediáticos del país.

Hay alternativas a los recortes
En realidad hay alternativas a los recortes que no afectarían la carga impositiva de la mayoría de la población. En lugar de congelar las pensiones (con lo que se intentan ahorrar 1.200 millones de euros), se podrían haber conseguido 2.100 millones de euros manteniendo el Impuesto del Patrimonio, o 2.552 millones si se hubieran anulado las rebajas de los impuestos de sucesiones, o 2.500 millones si se hubiera revertido la bajada de impuestos de las personas que ingresan más de 120.000 euros al año, recortes de los impuestos apoyados –todos ellos– por los partidos que ahora hacen estos recortes de gastos, bajo un supuesto e inexistente mandato popular.

O en lugar de los enormes recortes en sanidad que intentan conseguir un ahorro de 6.000 millones, podrían haber anulado la bajada del Impuesto de Sociedades de las grandes empresas que facturan más de 150 millones de euros al año (y que representan sólo el 0,12% de todas las empresas), recogiendo 5.300 millones de euros. O en lugar de recortar los servicios públicos como sanidad, educación y servicios sociales (logrando un total de 25.000 millones de euros). O en lugar de reducir los servicios de ayuda a las personas con dependencia (intentando ahorrar 600 millones de euros), podrían haber reducido el subsidio del Estado a la Iglesia católica para impartir docencia de la religión católica en las escuelas públicas, o eliminar la producción de nuevo equipamiento militar.

El hecho de que se escogiera hacer los recortes citados sin ni siquiera considerar estas alternativas no tiene nada que ver (insisto, nada que ver) con las presiones de los mercados financieros. La reducción del déficit público podría haberse logrado revirtiendo las enormes rebajas de impuestos que han beneficiado primordialmente a las rentas superiores (una persona que ingrese más de 300.000 euros al año ha visto reducir sus impuestos durante el periodo en que España estuvo gobernada por Aznar y por Zapatero un 37%, mientras que la gran mayoría de la población apenas notó esta bajada).

Esta es la realidad ignorada en los medios que prefieren promover el punto de vista que la población prefiere que se recorten los escasamente financiados servicios públicos del Estado del Bienestar a que aumenten las aportaciones al Estado por parte de las rentas superiores que derivan sus ingresos primordialmente de las rentas del capital y/o del fraude fiscal. La falta de credibilidad de este argumento explica la enorme manipulación que estamos viendo hoy en los medios de mayor difusión del país.