Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris Imperialisme. Mostrar tots els missatges
Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris Imperialisme. Mostrar tots els missatges

Descriminalizar a Bashar al Assad: hacia una mayor efectividad en el movimiento anti-guerra

El 10 de abril de 1993, uno de los más grandes héroes de la lucha anti-apartheid, Chris Hani, fue asesinado a tiros por un neofascista en un intento de interrumpir el proceso aparentemente inexorable de dar el poder a la mayoría en Sudáfrica.
Aunque la culpabilidad legal directa para este trágico asesinato pertenecía sólo a dos hombres –un inmigrante polaco de nombre Janusz Waluś y un alto miembro del partido conservador llamado Clive Derby-Lewis– el crimen formó parte de un ataque más amplio contra el ANC y sus aliados. Este ataque –paramilitarmente, políticamente, legalmente, psicológicamente y periodísticamente– no fue llevado a cabo principalmente por lunáticos marginales como Waluś y Derby-Lewis, sino por las principales fuerzas políticas blancas y sus títeres en la comunidad negra (como el Partido de la Libertad Inkatha). Los dirigentes del ANC, y en particular el MK (Umkhonto we Sizwe, el movimiento de liberación armada con la que el nombre de Chris Hani siempre estará asociado) fueron sometidos a una amplia campaña de demonización. Esta campaña creó las condiciones necesarias para que los asesinatos políticos de los líderes anti-apartheid se hicieran casi inevitables. Por supuesto, los líderes más "pacifistas" del principal partido blanco, el Partido Nacional, se apresuraron a denunciar el asesinato de Hani, pero la verdad es que tenían por lo menos una parte de responsabilidad en el mismo.

Al hablar en el funeral de Hani, Nelson Mandela explicó este fenómeno: «Criminalizar está prohibido, y cazar a los fuera de la ley se considera legítimo. Es por ello que, aunque millones de personas se han indignado por el asesinato de Chris Hani, pocos estamos sorprendidos. Los que han creado deliberadamente este clima que legitima los asesinatos políticos son tan responsables por la muerte de Chris Hani como el hombre que apretó el gatillo».

En cuanto a la situación actual en Siria, vemos un paralelo entre el «clima que legitima los asesinatos políticos» en los primeros años de la década del 90 en Sudáfrica y un clima creado por los medios que legitima los "ataques militares limitados" como se planea en Washington.
El Estado sirio ha estado bajo ataque directo por el imperialismo occidental durante los últimos dos años y medio (aunque los EE.UU. y otros han venido “acelerando el trabajo de los reformadores" hace mucho más tiempo). Las formas de este ataque son muchas: el suministro de armas y dinero a los grupos de oposición que intentan derrocar al gobierno, la aplicación de sanciones comerciales de amplio alcance, proporcior un espacio prácticamente ilimitado a los medios de la oposición mientras que se bloquean casi totalmente a los medios de comunicación en favor de las fuentes del gobierno, y se difama sin descanso al presidente y al gobierno sirio. En pocas palabras, los medios de comunicación occidentales y los gobiernos –consciente y deliberadamente– «han creado este clima que legitima» una operación de cambio de régimen militar contra Siria.

El movimiento contra la guerra que participa en la propaganda de guerra

La construcción de un caso falso para el cambio de régimen por parte del imperialismo, por supuesto, no es raro. Lo realmente curioso es que los dirigentes del movimiento contra la guerra en occidente –las personas cuya responsabilidad es lograr la mayor cantidad posible de oposición a la guerra en Siria– han estado participando activamente en la propaganda y la campaña de demonización. Aunque se oponen a los golpes militares directos, han dado, sin embargo, un apoyo constante a la operación de cambio de régimen que tales golpes están destinados a consumar.
Ignorando deliberadamente las señales de que el gobierno sirio es muy popular, Tariq Ali –tal vez la figura más reconocible en el movimiento anti-guerra británico– se siente capaz de afirmar que «la inmensa mayoría del pueblo sirio quiere la familia Assad se vaya». De hecho, él llama explícitamente a un cambio de régimen asistido por el extranjero cuando dice que «la presión no violenta se tiene que mantener en el exterior hasta que Bashar se marche».

La estrella en ascenso de la izquierda británica, Owen Jones, usó su alto perfil de la columna del Independent del 25 de agosto de este año (cuando la retórica de guerra de Cameron, Hollande y Kerry estaba llegando a su punto culminante ) para expresar su odio a la «banda de matones» y los «gángsters glorificados» que actúan en Siria, antes de preocuparse de que «un ataque podría invitar a represalias por parte de Irán y una escalada de la ayuda de Rusia para los matones de Assad, ayudando a arrastrar a la región aún más a una situación de desastre». Jones evidentemente no sabe mucho acerca de Siria, pero eso no le impide participar en el “apalizamiento al Baas”: el año pasado, su respuesta a un ataque con bomba en Damasco que mató a varios ministros sirios era el alegre «Adiós Assad (espero)».
Según el dirigente nacional de la coalición Stop the War, John Rees, «nadie puede minimizar la barbarie del régimen de Assad, ni querer defenderlo de la furia justificada de su propio pueblo». Cualquier acción objetivamente progresista que tome el gobierno sirio (como su apoyo a Palestina y Hezbollah) no son más que «actos egoístas y calculados de la política estatal» (en realidad, este reclamo es una reminiscencia del Financial Times, ¡que acusó a Hugo Chávez de «demagogia» en el impulso de la reforma agraria en Venezuela!).

Rees es el que más claramente expresa que el enemigo número uno de los sirios es su gobierno, y que los rebeldes sectarios pro-occidentales de financiación saudí son un enemigo secundario –una posición prácticamente indistinguible de los israelíes, que dicen: «Siempre quisimos Bashar Assad se fuera, siempre preferimos a los chicos malos que no fueron respaldados por Irán antes que los chicos malos que fueron respaldados por Irán». Además, Rees cree que lo que realmente se necesita es «dar a los revolucionarios la posibilidad de librarse de sus líderes pro-occidentales y derrotar a Assad». Eso sería fácil de hacer si éstos no estuvieran demasiado ocupados comiendo corazones humanos o asesinando personas sobre la base de sus creencias religiosas.
Estos no son ejemplos aislados. Es decididamente raro encontrar a un líder pacifista británico mencionar Bashar al-Assad y a su gobierno en todo lo que no sea bajo una luz intensamente negativa. Bashar es «brutal»; es un «dictador»; debe ser acusado ante la Corte Penal Internacional. Francamente, este líder de la independencia de Siria antiimperialista es sometido a los abusos más graves por parte de los líderes de la corriente principal de la izquierda de Gran Bretaña, Francia y los EE.UU. En los países imperialistas de América del Norte y Europa Occidental, la defensa de Siria se ha dejado a una pequeña minoría, aunque por suerte el movimiento (mucho más importante) de izquierda en Venezuela, Cuba, Nicaragua y otros países tienen una comprensión más rica de la solidaridad anti-imperialista.

A riesgo de afirmar lo obvio: si usted está tratando de difundir el sentimiento anti-guerra y construir el movimiento más eficaz posible contra la acción militar, participar en la demonización del país que está bajo la amenaza no es probablemente una estrategia muy inteligente.

En esta campaña de propaganda, la mentira y la calumnia ha sido muy eficaces en la creación de una opinión pública que es ambivalente en relación con el ataque que se está preparando. Aunque la mayoría de las personas pueden estar "contra" el bombardeo de Siria, en principio, ¿en qué medida se apasionarían lo suficiente para hacer realidad cualquier cosa que evitara que este acto criminal y asesino se llevara a cabo? Dos millones de personas se manifestaron contra la guerra en Irak (y bajo el liderazgo adecuado, habrían estado dispuestos a hacer mucho más que una manifestación), y sin embargo una manifestación contra la guerra en Siria ha atraído a más de un par de miles de personas. ¿Esas miles de personas están dispuestas a participar en la acción directa? ¿Estarían dispuestas a llevar a cabo, por ejemplo, una huelga general de una semana? ¿Los trabajadores seguirían el buen ejemplo de los empleados de Rolls Royce en East Kilbride y romperían activamente el apoyo imperialista para el cambio de régimen? Es altamente improbable. Y es que todo lo que han oído hablar de Siria –desde la izquierda radical a la derecha fundamentalista pasando por las organizaciones musulmanas de patrocinio saudí– es que Bashar al- Assad es un dictador brutal cuya caída es deseada desde hace mucho tiempo.

De acuerdo, pero ¿no se trata sólo de impedir una guerra?

A la luz de la Cámara de los Comunes que presenta un nivel inusual de sensatez al votar contra el movimiento que autoriza el uso a Cameron de la fuerza contra Siria, algunos activistas anti-guerra se apresuraron a afirmar que el «poder sostenido de las masas al movimiento contra la guerra» fue «sin duda, un factor determinante». Los miembros de este movimiento «reconocemos lo que hemos logrado en las últimas semanas: hemos parado en los EE.UU. y el Reino Unido una guerra que, si el parlamento británico hubiera votado, ya se estaría llevando a cabo, quién sabe con qué consecuencias».

Ahora el optimismo y júbilo tienen su lugar, pero no deben ser utilizados para desviar las críticas válidas o evitar una seria reflexión. Cualquiera que haya estado involucrado en el movimiento contra la guerra en Gran Bretaña durante la última década se habrá dado cuenta de la disminución constante del nivel de actividad. Hace apenas dos años, hemos sido testigos de una guerra feroz librada por las potencias imperialistas occidentales (con el Reino Unido como uno de los principales instigadores), a fin de lograr un cambio de régimen en Libia. Más de 50.000 personas murieron. Racistas asesinos llegaron al poder. Un jefe de Estado fue torturado y asesinado, mientras que el imperialismo lo celebraba. Décadas de desarrollo –que había sacado a Libia de un remanso colonial y lo convirtió en el país con los niveles de vida más altos en África– han desaparecido. La coalición Stop the War no fue capaz de movilizar a más de una pequeña protesta en contra de esta guerra, y sin embargo, ¿esperan ahora que creamos que, dos años más tarde, Gran Bretaña tiene repentinamente un movimiento anti-guerra vibrante y brillantemente eficaz, capaz de impedir la guerra en Siria? Esto obviamente no es el caso.

Independientemente de la cantidad de atención que el público británico tiene hacia el movimiento contra la guerra, el hecho es que la opinión pública en Occidente es sólo un pequeño factor en la cuestión mucho más amplia de la correlación de fuerzas. Siria es diferente a Libia, ya que tiene poderosos aliados y nunca se ha desarmado. Además, comparte una frontera con Israel y es capaz de hacer mucho daño al aliado más importante del imperialismo en el Medio Oriente. Esto convierte a la intervención militar en una opción muy peligrosa e imprevisible desde el punto de vista de los tomadores de decisiones en Washington, Londres y París.


La rebelión debía hacerse cargo de este problema. Con una exitosa revolución tipo “primavera árabe” – armada, entrenada y financiada por Occidente y sus aliados regionales en Arabia, Turquía, Qatar y Jordania– se habría instalado un gobierno sumiso y se habría conseguido un hito fundamental en la estrategia regional imperialista-sionista: la ruptura del eje de la resistencia y el derrocamiento de los Estados que no están dispuestos a aceptar el diktat imperialista. Esta estrategia –aparentemente tan difícil de comprender para los liberales e izquierdistas occidentales– es perfectamente comprendida por la resistencia libanesa del movimiento Hezbollah: «Lo que está ocurriendo en Siria es una confrontación entre el eje de la resistencia y el eje EE.UU. / Israel. Buscan la agresión contra el eje de la resistencia a través de Siria con el fin de destruir sus capacidades y al pueblo de Siria, marginar su papel, debilitar la resistencia y fortalecer a Israel».

Más allá de Oriente Medio, una "revolución" con éxito en Siria sería por supuesto un impulso vital para la estrategia global liderada por Estados Unidos: la protección de una hegemonía de EE.UU. que contiene el ascenso de China, Rusia y las otras grandes naciones en desarrollo.

Y, sin embargo, a pesar del masivo apoyo dado a la oposición armada, a pesar de la incesante campaña propagandística contra el gobierno sirio, a pesar de los bombardeos israelíes contra Damasco, a pesar de una campaña brutal y trágica de odio sectario que llevan adelante los rebeldes, a pesar del apoyo dado a los rebeldes por los imperialistas y los sionistas, el Ejército Árabe de Siria está venciendo. La lucha se ha clarificado y es el momento de las fuerzas patrióticas. Hezbollah se ha unido abiertamente al combate. Rusia envió sus buques de guerra a la región y ha demostrado una cierta verdadera genialidad creativa en el campo diplomático con el fin de prevenir ataques militares occidentales. Rusia, China, Irán, Venezuela y otros han sido inamovibles en sus demandas de una solución pacífica y negociada a la crisis.

Nadie en los círculos políticos imperialistas esperaba que las cosas resultaran así. La "revolución" se suponía que había triunfado hace mucho tiempo. Como resultado, las clases dominantes occidentales han pasado de una política firme y unida (es decir, ayudar a los rebeldes a la victoria y luego "ayudar a la transición a la democracia") al caos, la confusión y la división. Hay elementos de línea dura que quieren bombardear en su camino a la victoria, y hay elementos más cautelosos / realistas, que se dan cuenta de que sería una carrera muy peligrosa para las potencias occidentales e Israel. El imperialismo se enfrenta a un equilibrio muy delicado, incluso imposible: trata de preservar su hegemonía cada vez más frágil, mientras que ataca activamente el proceso de contra-hegemonía global. Se trata de un caso de «maldito si lo hacen y maldito si no lo hacen».

Tales divisiones dentro de los círculos de poder en occidente son de agradecer, pero sería un acto de engaño significativo para la victoria de un movimiento anti-guerra occidental que persistentemente se negó a aliarse con el anti-imperialismo mundial.

Despenalizar y defender a Siria

Si vamos a construir un movimiento anti-guerra capaz de movilizar a la gente de una manera seria para contrarrestar los planes de guerra imperialista en Siria, no podemos continuar con la situación desesperada del "ni el imperialismo ni Assad ", que está diseñada para evitar la pregunta obvia: ¿si el imperialismo es la lucha contra el Estado sirio, de qué lado debemos estar?
Un lema mucho más viable contra la guerra es: defender a Siria de desestabilización imperialista, la demonización y la guerra.
Pero ¿podemos defender este brutal régimen opresivo, represivo? ¿No era el añorado Hugo Chávez un poco loco cuando expresó su cariño para el «hermano presidente Bashar al-Assad» y trabajó para contrarrestar la ofensiva contra Siria enviándole combustible?

Como con tantas otras cosas, tenemos que comenzar con un rechazo total a la corriente principal de la narrativa multimedia. El país, que se pinta como un estado de brutal represión policial, una cárcel de naciones o una reliquia de la Guerra Fría, es (o era, hasta que comenzó la guerra a destrozarlo) un Estado digno, seguro, secular, moderno y moderadamente próspero, estrechamente alineado con el mundo socialista y los no alineados (por ejemplo, Venezuela, Cuba, República Popular Democrática de Corea) y una de las principales fuerzas en el eje de la resistencia, un bloque que los imperialistas están absolutamente desesperados por romper.

En palabras de su presidente, Siria es «un estado independiente, que trabaja para los intereses de su pueblo, en lugar de hacer que el pueblo sirio trabaje para los intereses de Occidente». Durante más de medio siglo se ha negado obstinadamente a jugar las reglas del imperialismo y del neoliberalismo. Stephen Gowans muestra que, a pesar de algunas reformas de mercado limitadas de los últimos años, «el Estado baasista siempre ha ejercido una influencia considerable sobre la economía siria, a través de la propiedad de las empresas, los subsidios a las empresas locales de propiedad privada, los límites a la inversión extranjera, y las restricciones a las importaciones. Estas son las herramientas económicas necesarias para un Estado post -colonial que tratando de recuperar la vida económica de las garras de las antiguas potencias coloniales y de trazar un curso de desarrollo libre de la dominación de los intereses extranjeros».

El gobierno sirio mantiene un compromiso con un Estado de bienestar fuerte: por ejemplo, garantiza el acceso universal a la atención sanitaria (en el que el área de su desempeño ha sido impresionante) y proporciona educación gratuita a todos los niveles. Tiene una política de larga data favorable a la laicidad y el multiculturalismo, la protección y la celebración de la diversidad religiosa y étnica y se niega a tolerar el odio sectario.

Siria ha hecho mucho –quizás más que cualquier otro país– para oponerse a Israel y apoyar a los palestinos. Ha sido durante mucho tiempo el principal apoyo financiero y práctico de las diversas organizaciones de la resistencia palestina, así como de Hezbollá. Ha intervenido militarmente para impedir la expansión de Israel en el Líbano. Ha proporcionado un hogar a cientos de miles de refugiados palestinos, que son tratados mucho mejor de lo que son en otros lugares del mundo árabe. A pesar de la enorme presión para hacerlo –y a pesar de los beneficios obvios e inmediatos que cosecharía en cuanto a la seguridad y la paz– se ha negado a seguir el camino de un tratado de paz bilateral con Israel. Palestina está muy a la vanguardia de la conciencia nacional siria, como se ejemplifica por los sirios que fueron a la frontera con Israel en el Día de la Nakba de 2011 y fueron martirizados allí a manos de las fuerzas israelíes de “defensa”.
Fiel a su tradición pan-arabista, Siria también ha proporcionado un hogar a cientos de miles de refugiados iraquíes tras las secuelas del ataque de la OTAN de 2003.

Independientemente de los errores y compromisos dolorosos que la Siria baasista ha hecho en los últimos años, éstos deben ser vistos en términos del contexto geopolítico y económico muy inestable y peligroso en el que existe. Por ejemplo:

·         Se encuentra en un permanente estado de guerra con Israel y tiene parte de su territorio ocupado por este último.

·         A pesar de que defiende los principios del nacionalismo árabe y la defensa de los derechos de los palestinos y de los otros Estados árabes de primera línea, Egipto y Jordania, junto con las monarquías reaccionarias del Golfo han capitulado.

·         Ha sufrido desestabilización constante por parte de los países imperialistas occidentales y sus aliados regionales.

·         Comparte una frontera con el régimen prooccidental de Turquía, fuertemente militarizada.

·         Comparte una frontera con el Líbano crónicamente inestable (históricamente una parte de Siria, que fue separada en 1920 por los colonos franceses con el fin de crear un enclave dominado por los cristianos).

·         Su aliado más importante de los años 70 y 80 –la Unión Soviética– se derrumbó en 1991, dejándola en una situación muy precaria.

·         Sus cargas económicas han crecido a través de sanciones desde hace mucho tiempo, profundizadas considerablemente en 2003 por George W. Bush, específicamente en respuesta al apoyo de Siria a los movimientos de resistencia en la región.

·         Sus problemas económicos de los últimos años también se han visto exacerbados por la guerra imperialista ilegal contra Iraq, que creó una crisis de refugiados de proporciones terribles. Siria absorbe 1,5 millones de refugiados iraquíes y ha hecho grandes sacrificios para ayudarles. Teniendo en cuenta que «Siria tiene el más alto nivel de los derechos cívicos y sociales para los refugiados en la región», no es difícil entender cómo se debe haber afectado a su estabilidad económica y social.

·         En los últimos años Siria ha estado sufriendo una sequía devastadora que ha «impactado a más de 1,3 millones de personas, causando la muerte de hasta el 85 por ciento del ganado en algunas regiones y obligando a 160 aldeas a ser abandonadas debido a las malas cosechas». La raíz de este problema es la ocupación israelí de los Altos del Golán, un tercio del agua de Israel se suministra del Golán.

·         Dado el número de diferentes sectas religiosas y grupos étnicos dentro de Siria, nunca ha sido difícil para occidente y sus aliados regionales provocar tensiones y crear disturbios.

Si bien existe una clara necesidad de mejorar la democracia popular y poner freno a la corrupción y el amiguismo (¿y en qué país no?), esto es bien comprendido por el Estado. Como Alistair Crooke escribe: «Hay una demanda masiva de reformas. Pero paradójicamente –y en contra de la narrativa del "despertar"– la mayoría de sirios también creen que el presidente Bashar al-Assad comparte su convicción de reformas».

Así que hay muchas razones para defender a Siria. No porque sea una especie de utopía socialista, sino porque es un Estado independiente, anti-imperialista y anti-sionista que trata de proporcionar un buen nivel de vida para sus habitantes y que se alinea con las fuerzas progresistas y contrahegemónicas en la región y en todo el mundo.

Tareas para el movimiento contra la guerra

Si el movimiento anti-guerra puede ponerse de acuerdo sobre la necesidad de defender activamente a Siria, sus tareas serían mucho más claras:
1.      Debería explicar claramente al público que esto no es una revolución o una guerra civil, sino una guerra imperialista de cambio de régimen en donde los combates han sido subcontratados a los terroristas religiosos sectarios. No es parte de un proceso de "primavera árabe" en la región para "derrocar regímenes reaccionarios", sino que es parte de un proceso global de desestabilización, demonización, debilitamiento y eliminación de todos los Estados que se niegan a seguir las reglas. Este es el mismo proceso que llevó a un cambio de régimen en Libia, Irak, Afganistán, Yugoslavia, Granada, Nicaragua, Chile, Argentina, Congo, Irán, Guatemala, Indonesia, Brasil y otros países. Este proceso se describe de una manera muy clara y directa por Maurice Bishop, líder del gobierno socialista en Granada que fue derrocado hace 30 años: «La desestabilización es el nombre que recibe el nuevo método de control y la explotación de la vida y los recursos de un país y su gente por parte de un país más grande y más potente a través de intimidación, la intimidación y la violencia... La desestabilización toma muchas formas: hay desestabilización por propaganda, cuando los medios de comunicación extranjeros, y a veces nuestra propia prensa Caribe, difunden mentiras y distorsiones en contra de nosotros; hay desestabilización económica, cuando nuestro comercio y nuestras industrias son saboteados y destruidos; y hay desestabilización violenta a través de actos delictivos, de la muerte y la destrucción... Mientras le mostramos al mundo, clara y resueltamente, que tenemos la intención de seguir siendo libres e independientes, que tenemos la intención de consolidar y fortalecer los principios y objetivos de nuestra revolución, mientras mostremos esto al mundo, habrá ataques contra nosotros».

2.      Dejar de participar en la demonización del Estado sirio. Esta demonización –repitiendo las mentiras de los medios de comunicación en contra de Siria, exagerando los aspectos negativos de la situación de Siria y restando importancia a todas las cosas positivas que ha hecho– implica una completa desmovilización. Se impide el desarrollo de un movimiento anti-guerra creativo, valiente, audaz y significativo.

3.      Campaña para poner fin a las sanciones comerciales contra Siria.

4.      Campaña para terminar con el armamento y la financiación de grupos rebeldes por los gobiernos británico, francés y EE.UU. y sus títeres en Arabia Saudita, Qatar, Turquía, Jordania y Kuwait.

5.      Enviar delegaciones de paz a Siria para observar de primera mano la situación e informar. La delegación reciente de Cynthia McKinney, Ramsey Clark, Dedon Kamathi y los demás es un excelente ejemplo que debe ser imitado.

6.      Campaña por la huelga de gran alcance en el caso de un ataque militar.

7.      Apoyar todos los procesos que conducen a una solución pacífica y negociada de la crisis siria, lo que refleja la voluntad de la inmensa mayoría del pueblo sirio.

La defensa de Siria es, en este instante, la primera línea de la lucha mundial contra la dominación imperialista. Se trata de Corea en 1950, Vietnam en 1965, Argelia en 1954, Zimbabwe en 1970, Cuba en 1961, Nicaragua en 1981, Irak en 2003, Libia en 2011, Palestina desde 1948. Es hora de que demos un paso hacia adelante.

Otras lecturas recomendadas:

La biografía de Hafez al-Assad, de Patrick Seale, Asad: The Struggle for the Middle East, ofrece una excelente visión de la Siria del siglo 20 y una descripción detallada y muy equilibrada del gobierno baasista.
Los siguientes artículos también son muy interesantes:
Alastair Crooke: Unfolding the Syrian Paradox
Actualizaciones de análisis antiimperialistas sobre la crisis siria se pueden encontrar generalmente en Workers World,Liberation, FightBack, Lalkar, Socialist Action, Global Research, Pan-African News Wire, Proletarian,What’s Left and ASG’s Counter-Hegemony Unit.

El nuevo modelo cubano sigue siendo socialista

Salim Lamrani
            La actualización del modelo económico cubano suscita críticas y controversias. Para unos, Cuba abandonaría la vía del socialismo. En realidad, lejos de renunciar a su modelo de sociedad, la Isla preserva sus conquistas y perfecciona su funcionamiento.

            Desde 2011 Cuba procede a la “actualización de su modelo económico”. El proyecto inicial, elaborado en noviembre de 2010, se sometió a un amplio debate popular (8 millones de participantes) que duró cerca de cinco meses hasta abril de 2011 y fue adoptado durante el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba.[1]
Unos estiman que se trata de un regreso al capitalismo, a causa de la introducción de algunos mecanismos de mercado en la economía nacional. En realidad, el objetivo de los cubanos es perfeccionar su sistema para preservar las conquistas sociales, únicas en América Latina y el Tercer Mundo. Para ello, deben superar dos retos mayores: unos recursos naturales muy limitados y las sanciones que impone Estados Unidos desde 1960, que constituyen el principal obstáculo al desarrollo nacional. A ello conviene agregar las fallas propias del sistema, como la burocracia o la corrupción. El Presidente Raúl Castro fue claro al respecto: “La batalla económica constituye hoy, más que nunca, la tarea principal y el centro del trabajo ideológico de los cuadros, porque de ella dependen la sostenibilidad y preservación de nuestro sistema social”.[2]
            El nuevo modelo económico introduce mecanismos de mercado pero sigue basado en la “planificación socialista” a todos los niveles, y “la empresa estatal socialista es la forma principal en la economía nacional”.[3] No obstante, el país se abre a las inversiones extranjeras –para atraer los capitales indispensables para el desarrollo de la nación–, mediante empresas mixtas, en las cuales el Estado cubano siempre dispone de una mayoría de al menos un 51%. Este modelo de gestión económica actualizado promueve también las cooperativas, las pequeñas propiedades agrícolas, los usufructuarios y los trabajadores independientes en todos los sectores productivos, con el fin de reducir el papel del Estado en los campos no estratégicos.
            El objetivo de estas reformas es conseguir una mejor eficiencia en la gestión de las actividades económicas, con un sistema de autonomía y descentralización que responsabiliza directamente a los dirigentes de las empresas de los resultados. Los lazos entre estructuras económicas se rigen ahora exclusivamente por contratos.
            Las empresas estatales o las cooperativas estructuralmente deficitarias y no viables serán liquidadas o podrán ser transformadas y adoptar una forma jurídica no estatal. Del mismo modo, el Estado no subvencionará las pérdidas. En cambio, las empresas beneficiarias podrán invertir las ganancias para desarrollarse, aumentar los salarios de los trabajadores en los límites que establece la legislación, o contratar a nuevos trabajadores. Disponen así de una libertad total en lo que se refiere a la gestión de los recursos humanos.
            El auge de las cooperativas ilustra la voluntad cubana de profundizar el desarrollo socialista de la economía en todos los sectores, con una propiedad colectiva. Disponen de una autonomía completa a todos los niveles. No obstante, para evitar toda concentración de riqueza, no pueden ser vendidas o entregadas a otras entidades que no sea el Estado.
            A nivel agrícola, la prioridad nacional es la producción de alimentos para reducir la dependencia del exterior en un país que importa más del 80% de su consumo. Se entrega la tierra en usufructo a los campesinos que se convierten en productores independientes, remunerados por su propio trabajo, pero sigue siendo propiedad del Estado.
            La nueva política monetaria permite otorgar créditos a las empresas y a los ciudadanos con el objetivo de favorecer la producción de bienes y servicios para la población. Uno de los grandes desafíos de la sociedad es la unificación monetaria. En efecto, la dualidad monetaria vigente en Cuba es fuente de serias desigualdades. Para ello, se deben realizar importantes esfuerzos en términos de productividad y de redistribución de la riqueza de acuerdo con la ley de redistribución socialista “de cada cual según sus capacidades, a cada cual según su trabajo”.
            La política salarial se sigue basando en el principio socialista “a cada cual según su trabajo”, con el objetivo de satisfacer “las necesidades básicas de los trabajadores y sus familias”. Los salarios se incrementarán de modo gradual, en función de los resultados de producción. Para evitar el desarrollo de las desigualdades, la legislación prevé un salario mínimo y un salario máximo. Se favorece el sector no estatal como alternativa adicional para el empleo.
            La elaboración de una imposición tributaria en Cuba tiene como meta permitir al Estado disponer de los recursos necesarios para cumplir su papel social con la población. Gracias al impuesto progresivo, las categorías más acomodadas contribuyen más al esfuerzo nacional, según el principio de solidaridad socialista entre todos los ciudadanos. La cohesión social sigue siendo el objetivo prioritario. Así, para evitar todo crecimiento de las desigualdades en la sociedad, la concentración de propiedad está prohibida para las personas jurídicas o naturales, siendo una prerrogativa exclusiva del Estado. Por otra parte, la política de precios sigue siendo centralizada, particularmente en los productos de interés general desde un punto de vista económico y social.
            A nivel de la política social, base del socialismo, el objetivo prioritario no sólo es “continuar preservando las conquistas de la Revolución, tales como el acceso a la atención médica, la educación, la cultura, el deporte, la recreación, la tranquilidad ciudadana, la seguridad social y la protección mediante la asistencia social a las personas que lo necesiten”, sino también “dar continuidad al perfeccionamiento de la educación, la salud, la cultura y el deporte”. El Estado garantizará “la protección de la asistencia social [a] las personas que realmente la necesitan”.
            El Estado no abandona la cultura. La política cultural se basa en la defensa de la identidad, la conservación del patrimonio cultural, la creación artística y literaria y la capacidad para apreciar el arte, mediante las formaciones necesarias. El Estado seguirá su misión de “promover la lectura, enriquecer la vida cultural de la población y potenciar el trabajo comunitario como vías para satisfacer las necesidades espirituales y fortalecer los valores sociales”.

            Así, el nuevo modelo económico cubano, basado en la planificación, una política de precios centralizada, la prohibición de concentración de riqueza, un salario mínimo y un salario máximo y la protección de todas las categorías de la población, particularmente de las más vulnerables (no hubo despidos masivos), es indudablemente socialista. Pero se adapta a su época basándose en la filosofía de José Martí, héroe nacional cubano, según el cual “el primer deber del hombre es ser un hombre de su tiempo”. Tiene como objetivo alcanzar una mayor eficiencia económica, luchar contra la burocracia y la corrupción –principales obstáculos internos al desarrollo del país –, preservar las conquistas sociales de la Revolución Cubana, reforzar la República Social y mejorar el bienestar material y espiritual de TODOS los cubanos.


*Doctor en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos de la Universidad Paris Sorbonne-Paris IV, Salim Lamrani es profesor titular de la Universidad de La Reunión y periodista, especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Su último libro se titula Cuba. Les médias face au défi de l’impartialité, Paris, Editions Estrella, 2013, con un prólogo de Eduardo Galeano.



[1] VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, « Información sobre el resultado del debate de los lineamientos de la política económica y social del Partido y de la Revolución”, mayo 2011.http://www.cubadebate.cu/wp-content/uploads/2011/05/tabloide_debate_lineamientos.pdf (sitio consultado el 15 de agosto de 2013).
[2] Raúl Castro Ruz, « Discurso de Raúl Castro Ruz en la Clausura del IX Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas », 4 de abril de 2010.
[3] n°1

Fabricando la disidencia, documental sobre Siria

El CASO DE LOS CINCO CUBANOS PRESOS INJUSTAMENTE EN CÁRCELES DE ESTADOS UNIDOS.



En septiembre de 1998 cinco cubanos, Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero, Fernando González y René González, fueron arrestados en Miami por agentes del FBI. Su misión en los Estados Unidos era monitorear las actividades de grupos y organizaciones responsables de actividades terroristas contra Cuba, básicamente en los grupos anticubanos radicados en el sur de la Florida.


Todos fueron acusados del cargo de conspiración contra Estados Unidos. A tres de ellos, Gerardo, Ramón y Antonio, se les adicionó el cargo de conspiración para cometer espionaje. El gobierno norteamericano nunca los acusó de espionaje real, ni afirmó que el mismo hubiese ocurrido. No les fue ocupado ningún documento clasificado. 


Uno de los testigos claves de la acusación era el General James R. Clapper, un hombre con 32 años de experiencia en el ejército que trabajó exclusivamente en asuntos de inteligencia y llegó a convertirse en Director de la Agencia de Inteligencia para la Defensa antes de su jubilación. Clapper revisó todos los documentos que el Gobierno había incautado y al preguntársele en el contra-interrogatorio si “había encontrado alguna información secreta de defensa nacional que fuera transmitida (a Cuba),” su respuesta fue, “No, nada que pudiera reconocer.”

 
Un experto presentado por la defensa que también negó haber encontrado material clasificado en la documentación ocupada a los Cinco fue Edward Breed Atkeson, General de División del Ejército de los Estados Unidos.


A pesar de la enérgica objeción por parte de la defensa, el caso se llevó a juicio en Miami, Florida, comunidad que alberga a más de medio millón de exiliados cubanos, con una larga historia de hostilidad hacia el Gobierno cubano – entorno que una corte federal de apelaciones de Estados Unidos describiría más tarde como una “tormenta perfecta” de prejuicios, que impidió en este caso la realización de un juicio justo. Cada uno de los 12 miembros del jurado seleccionado para juzgar el caso, y que expresaron una opinión acerca del Gobierno Cubano, fue hostil. Los tres posibles jurados que expresaron neutralidad acerca de Cuba fueron descalificados por el gobierno.

 
El juicio duró más de seis meses, convirtiéndose en el más largo en Estados Unidos hasta ese momento. Más de 119 volúmenes de testimonios y 20 000 páginas de documentos fueron compilados, incluyendo el testimonio de tres generales retirados del ejército, un almirante retirado, el ex asesor del Presidente Clinton para asuntos cubanos, quienes coincidieron en que no existía evidencia de espionaje.


Siete meses después de la acusación inicial se adicionó un nuevo cargo a Gerardo Hernández: conspiración para cometer asesinato, como resultado de una intensa campaña pública con la intención de vengar el derribo por parte de la Fuerza Aérea Cubana de dos avionetas de un grupo anticastrista y las muertes de sus cuatro ocupantes, hechos que tuvieron lugar el 24 de febrero de 1996. Las avionetas pertenecían a una organización que en los 20 meses anteriores al incidente del derribo había penetrado el espacio aéreo cubano 25 veces, lo cual había sido objeto de protestas reiteradas por el gobierno de Cuba. El derribo tuvo lugar después de las advertencias oficiales a Estados Unidos de que a partir de ese momento el espacio aéreo cubano sería defendido.


Al final del juicio, cuando el caso estaba a punto de ser presentado al jurado para su consideración, el gobierno reconoció por escrito, a través de una “Petición de Emergencia” que había fracasado en probar el cargo de conspiración para cometer asesinato impuesto a Gerardo Hernández, alegando que “a la luz de las pruebas presentadas en el juicio, esto constituye un obstáculo insuperable para Estados Unidos en este caso y probablemente resultará en el fracaso de la acusación en este cargo”.[1]


El jurado, no obstante, encontró culpables, tanto a Gerardo como a sus cuatro compañeros, de todos los cargos después de haber sido puesto bajo una intensa presión por parte de los medios de prensa locales.

 
Después de solicitar las sanciones más severas, la Fiscalía introdujo ante el Tribunal su teoría de la “incapacitación”: a los acusados además de las excesivas condenas se les impondrían restricciones muy específicas después de que fueran liberados.
 

La jueza aceptó la solicitud que le hizo el Gobierno y en las sentencias dictadas contra René González, condenado a 15 años y Antonio Guerrero, condenado a cadena perpetua más 10 años, ambos ciudadanos norteamericanos por nacimiento, incluyó las restricciones en los siguiente términos: René debería cumplir 3 años de libertad supervisada en territorio supervisada, luego de su salida de prisión y Antonio debería cumplir 5.

 

CONDENAS INICIALES:

 

Ø      Gerardo Hernández: dos cadenas perpetuas más 15 años.

Ø      Ramón Labañino: una cadena perpetua más 18 años.

Ø      Antonio Guerrero: una cadena perpetua y 10 años (más 5 años de libertad supervisada en territorio estadounidense).

Ø      Fernando González: 19 años.

Ø      René González: 15 años (más 3 años de libertad supervisada en territorio estadounidense).

 

EL PROCESO DE APELACIÓN


En marzo de 2004, se inicia el proceso de apelación y 3 jueces de la Corte de Apelaciones del Onceno Circuito de Atlanta se encargan de analizar los argumentos apelativos de ambas partes; estudiaron las actas y materiales relacionados con el caso, etc.
 

En medio del proceso de apelación, el 27 de mayo de 2005, el Grupo de Trabajo de Naciones Unidas sobre Detenciones Arbitrarias, después de estudiar los argumentos presentados tanto por la familia de los Cinco como por el gobierno de Estados Unidos, determinó que su privación de libertad era arbitraria y exhortó al gobierno de Estados Unidos a tomar las medidas necesarias para rectificar esa arbitrariedad.

El Grupo de Trabajo manifestó que, basado en los hechos y las circunstancias bajo las cuales se llevó a cabo el juicio, la naturaleza de los cargos y la severidad de las sentencias, la privación de libertad de los Cinco viola el Artículo 14 de la Convención Internacional sobre Libertades Civiles y Políticas, de la cual Estados Unidos es signatario.

Nunca antes el Grupo de Trabajo sobre Detención Arbitraria ha denunciado como arbitraria la privación de libertad en un caso juzgado en Estados Unidos debido a violaciones cometidas durante el proceso legal.

La falta de pruebas para sustentar las dos principales acusaciones – conspiración para cometer espionaje y conspiración para cometer asesinato en primer grado- y la imposición de condenas de cadenas perpetuas, completamente irracionales e injustificables, constituyó a lo largo de todo el proceso de apelación otro argumento clave de la Defensa para explicar la arbitrariedad del proceso.


El 9 de agosto de 2005, los tres jueces revocaron los veredictos de culpabilidad de los Cinco, al considerar que no tuvieron un juicio justo en Miami. 
    

En una acción que como norma sólo se ejerce en casos donde estén en juego principios constitucionales, el Gobierno solicitó a los doce jueces de la Corte de Apelaciones revisar la decisión del panel de los tres jueces, en un procedimiento llamado “en banc”.  Exactamente un año después, el 9 de agosto de 2006, el pleno de la Corte revocó por mayoría la decisión unánime de los tres jueces originales.

El 2 de septiembre de 2008 la Corte de Apelaciones de Atlanta ratificó los veredictos de culpabilidad de los Cinco. Ratificó las sentencias de Gerardo Hernández y René González, y anuló las sentencias de Antonio Guerrero, Fernando González y Ramón Labañino, por considerarlas incorrectas, enviando nuevamente a la Corte de Distrito de Miami los casos de estos tres últimos para ser re-sentenciados.

En esa ocasión la Corte de Apelaciones en pleno reconoció que no existía evidencia alguna de que hubo obtención ni transmisión de información secreta o de defensa nacional en el caso de los acusados del cargo de conspiración para cometer espionaje.

El 30 de enero de 2009 se presentó a la Corte Suprema de Estados Unidos la solicitud para que aceptara revisar el caso.

El 6 de marzo fueron presentados ante la Corte Suprema de los Estados Unidos 12 documentos de amigos de la Corte (amicus curiae brief), en apoyo a la petición presentada por la defensa de los Cinco para que la Corte reexaminara el caso. Se trata de una cantidad que constituye un hecho sin precedentes ya que representa el mayor número de amicus que se haya presentado hasta ese momento ante el máximo órgano judicial norteamericano para la revisión de un proceso penal.

En mayo, el Gobierno de Estados Unidos presentó a la Corte Suprema su oposición a que aceptara revisar el caso de los Cinco. Esto evidencia una vez más que se trata de un caso político, y que pasa por el diferendo entre Cuba y Estados Unidos.

El 15 de junio la Corte Suprema de Estados Unidos anunció, sin más explicaciones, su decisión de no revisar el caso de los Cinco cubanos a pesar de los sólidos argumentos esgrimidos por los abogados de la defensa ante las evidentes y múltiples violaciones legales cometidas durante todo el proceso. 

Desconocieron asimismo, el universal respaldo a esta petición y a los Cinco, expresado a través de los “amigos de la Corte”, entre los cuales sobresale el apoyo de:

10 Premios Nobel entre los que figuran el Presidente de Timor Leste, José Ramos Horta, Adolfo Pérez Esquivel, Rigoberta Menchu, José Saramago, Wole Soyinka, Zhores Alferov, Nadine Gordimer, Günter Grass, Darío Fo y Mairead Maguire; el Senado de México en pleno; la Asamblea Nacional de Panamá; Mary Robinson, presidenta de Irlanda (1992-97) y Alta Comisionada de Derechos Humanos de Naciones Unidas (1997-2002), y el ex Director General de la UNESCO, Federico Mayor.

 
A ellos se sumaron cientos de legisladores de todo el mundo entre los que se encuentran 75 miembros del Parlamento Europeo, incluyendo dos ex Presidentes y tres actuales vicepresidentes de ese órgano legislativo así como numerosas asociaciones de abogados y de derechos humanos de diferentes países de Europa, Asia y América Latina, personalidades internacionales y organizaciones legales y académicas de Estados Unidos.

 
Con esta decisión del Supremo se agotaron en la práctica los recursos legales para apelar el fallo de la Corte de Atlanta que ratificó sus veredictos de culpabilidad.
 

El 13 de octubre de 2009 tuvo lugar en la Corte de Distrito de Miami la audiencia de re-sentencia de Antonio Guerrero. En el curso de la misma la propia Jueza que en diciembre de 2001 le había impuesto la sentencia de una cadena perpetua más 10 años, se vio obligada a admitir que en el caso de Antonio no existía evidencia ni de obtención ni de transmisión de información secreta.  No obstante, le impuso la injusta sentencia de 21 años y 10 meses en prisión más 5 años de libertad supervisada. Al justificar ante la Jueza su solicitud de una condena menor para Antonio el Gobierno reconoció el impacto que ha tenido la campaña mundial de solidaridad a favor de los Cinco: “Este es un caso que ha generado una gran polémica y clamor en todo el mundo”.  


El 8 de diciembre de 2009 tuvo lugar la audiencia de re-sentencia de Fernando González y Ramón Labañino. La sentencia original de Fernando (19 años) fue modificada a 17 años y 9 meses en prisión, mientras la de Ramón (1 cadena perpetua más 18 años), fue reducida a 30 años en prisión.

El 14 de junio de 2010 fue presentada en la Corte Federal de Miami la apelación colateral (también conocida en Estados Unidos como habeas corpus) a nombre de Gerardo Hernández Nordelo. Este es el último recurso legal para él.

La presentación cuestiona todos los aspectos de la condena y la sentencia de Hernández. Se concentra principalmente en dos puntos:

En primer lugar, el cargo más grave contra Gerardo – conspiración para cometer asesinato – carece de cualquier base de hecho. El cargo está relacionado con el derribo de las dos avionetas de Hermanos al Rescate. La evidencia es abrumadora en relación con el hecho de que Gerardo no tuvo nada que ver con el derribo y que la intención de Cuba de encarar los sobrevuelos ilegales a su territorio era consistente con el derecho internacional.

En segundo lugar, el juicio – realizado en Miami, la ciudad de Estados Unidos que es más hostil al gobierno cubano – fue esencialmente injusto porque el jurado fue contaminado por la propaganda financiada por el gobierno de Estados Unidos.  Con posterioridad al juicio, específicamente en el 2006, se descubrió que Estados Unidos pagó a periodistas radicados en Miami para que dieran amplia cobertura al juicio y escribieran en los medios locales de prensa, tanto escrita, radial como televisiva, reafirmando la culpabilidad de los Cinco y promoviendo el miedo y el prejuicio en la comunidad. Estos periodistas también acosaron a los miembros del jurado provocando varias protestas por parte de ellos y de la jueza.  

También se incluyeron las violaciones cometidas por el gobierno con la manipulación de las evidencias, su falsificación y en no pocos casos su ocultamiento para obstruir la justicia. Aspectos de carácter técnico en el ejercicio de la defensa son también analizados.

En Octubre de 2010 Amnistía Internacional dio a conocer un Informe sobre el caso en el que concluye que “la organización considera que los motivos de preocupación expuestos, combinados, suscitan importantes dudas en relación con la imparcialidad de las actuaciones que dieron lugar a su condena, en particular el efecto perjudicial de la publicidad sobre la causa en un jurado de Miami. Amnistía Internacional confía en que todavía sea posible que estas cuestiones se tengan debidamente en cuenta a través de los canales apropiados de apelación. Si el proceso legal de apelación no proporcionara resarcimiento oportuno, y dada la extensión de las penas de cárcel impuestas y el tiempo ya cumplido por los condenados, Amnistía Internacional apoyaría los llamamientos para que las autoridades ejecutivas estadounidenses revisen el caso a través del procedimiento de indulto u otros medios apropiados.”[2]

 

El 25 de abril de 2011 el Gobierno de Estados Unidos pide a la Corte que sea rechazada la solicitud de Habeas Corpus de Gerardo Hernández Nordelo y que no se le conceda una audiencia para analizar sus argumentos y las supuestas pruebas presentadas contra él. El Gobierno actuó de la misma forma en relación a las mociones presentadas por Antonio Guerrero y René González.

 

El 16 de agosto de 2011 se presentó la réplica de Gerardo a la respuesta del Gobierno, en la cual se respondieron todos los argumentos presentados por el Gobierno y donde se presentaron también un affidavit de Gerardo, uno de su anterior abogado Paul McKenna, que apoya los planteamientos fundamentales que se hicieron en la solicitud de Habeas Corpus, un affidavit de Mara Verheyden-Hilliard, directora ejecutiva de Partnership for Civil Justice Fund, una organización con una extensa experiencia en litigación de temas de derechos civiles en cortes federales con énfasis en los temas de la Primera y Cuarta Enmienda, así como en los temas relacionados con la transparencia del gobierno, y finalmente un Apéndice con la lista de los periodistas pagados por el gobierno para que publicaran artículos perjudiciales a los Cinco durante el juicio en Miami.

 

En cuanto a Antonio Guerrero, él también presentó en agosto su réplica a la respuesta del gobierno, en la cual se enfoca, como lo hizo Gerardo, en el uso de empleados pagados por Radio y Televisión Martí para publicar artículos dirigidos a incitar la ira y la hostilidad hacia Cuba y los agentes cubanos.

 

Ahora está en manos de la Corte de Distrito aceptar o no estas mociones.

 
Los documentos que han sido presentados por Gerardo y Antonio igualmente son pertinentes para el caso de René, Ramón y Fernando quienes también solicitaron sus habeas corpus. Ellos presentaron sus mociones en la segunda mitad del 2011 y utilizaron en las mismas algunos de los argumentos explicados anteriormente.

 

El 7 de octubre de 2011, René González salió de la cárcel y comenzó a cumplir su período de libertad supervisada en territorio estadounidense, por espacio de 3 años, el cual ha estado caracterizado por múltiples restricciones. Hasta el momento, René ha recibido varias amenazas de muerte y su vida corre un peligro permanente debido a que está expuesto a que grupos anticubanos atenten contra él.

 

A pesar de que su abogado ha presentado en dos ocasiones una “Moción para Modificar las Condiciones de su Libertad Supervisada”, solicitando que se le permita viajar a Cuba para cumplir este período, la Jueza Lenard ha rechazado tal posibilidad.

 

En marzo del 2012 René solicitó un permiso para viajar a Cuba a visitar por espacio de dos semanas a su hermano Roberto González, quien poco después falleció enfermo de cáncer. El permiso, concedido por la Jueza Joan Lenard, constituyó una correcta decisión, pero no significa que se haya hecho justicia en su caso, ya que René fue obligado a regresar a Estados Unidos una vez concluido su tiempo de permanencia en la Isla.


También en el transcurso del 2012, los abogados de Gerardo presentaron un nuevo recurso legal como parte de su proceso de apelación colateral: la Discovery Motion, la cual pide una nueva audiencia oral y solicita que la Corte ordene al Gobierno entregar documentos y otros materiales que obran en su poder y que no han sido dados a conocer durante el proceso legal. Este recurso está basado en el derecho que tiene el Peticionante y sus co-acusados de conocer el alcance de la campaña de publicidad negativa contra ellos financiada por el Gobierno, con la intención de asegurar que fueran declarados culpables.

 

Su propósito es obtener, mediante interrogatorios, presentación de documentos, deposiciones y citaciones judiciales, toda la evidencia necesaria para que sea examinada por el tribunal en dicha audiencia y probar que las condenas deben ser anuladas.

 

El gobierno de Estados Unidos se opuso a que se conceda una nueva audiencia oral a Gerardo y ahora la Jueza Lenard debe emitir un veredicto.



[1] De la Petición de Emergencia de un Auto Inhibitorio. Presentada por el Gobierno de Estados Unidos ante la Corte de Apelaciones, mayo 25, 2001 (p.21).